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14.4.14

PATOLOGÍAS: MEDIANERAS EN EDIFICACIONES URBANAS

Sucesos
Las medianeras son elementos fijos que hay que afrontar en edifi caciones urbanas, y que en la mayoría de los casos se conoce muy poco sobre ellas, ya que no sólo podemos enfrentarnos a medianeras antiguas realizadas con muros de mampostería, sino que también existen medianeras realizadas con ladrillo que escapan a nuestras consideraciones por calcular equivocadamente que son más recientes.
¿Qué es una medianera? Parece que todo el mundo podría responder a esta pregunta, pero ¿quién sabe cómo funciona una medianera legalmente? En esta ocasión intentaremos contestar a esta pregunta desde una visión jurídico-técnica, pues existe un elevado numero de reclamaciones por daños a edificios colindantes.


Análisis de los hechos
Cuando nos enfrentamos a la realización de una obra, ya sea de nueva planta, rehabilitación o derribo, tendremos una o varias medianeras a resolver, con proyectos cada vez más ajustados que intentan optimizar un solar con unas repercusiones de suelo cada vez mayores, en las que ganar una medianera de 80 cm puede suponer la realización de estancias más amplias y con mayor gancho comercial. Por lo tanto, parece lógico que un elemento tan presente en nuestras obras deba ser tratado con respeto y, sobre todo, sepamos cómo funciona.
Las causas más habituales que desembocan en la redacción de informes periciales son:
1. Derribo de toda la medianera.
2. Derribo de parte de la medianera.
3. Recorte de la mitad de la medianera para hacer coincidir los plomos superiores.
4. Una vez sobrepasada la medianera, invadirla con la estructura.
5. Embutir elementos estructurales en la medianera.
6. No realizar la medianera defi nida en proyecto porque no cabe, aprovechando la existente.
7. Elevación de la mitad del ancho de la medianera hasta la cota del primer forjado.
8. Elevación de todo el ancho de la medianera hasta la cota del primer forjado.


Fundamentos de los hechos estudiados
La definición, identificación y propuesta funcional de una medianera viene descrita en el Código Civil, artículos 571 a 574 de la Sección Cuarta, del Titulo VII de las Servidumbres. Así pues, tomaremos cada situación expuesta con anterioridad y aplicaremos lo descrito en el Código Civil para comprobar cuál habría sido la decisión mas acertada que no hubiera obligado a una reclamación.
1. Derribo de toda la medianera.
2. Derribo de parte de la medianera.

Estas acciones fueron llevadas a cabo para ganar una mayor superfi cie en el solar, sin embargo una medianera nunca deberá ser derribaba si el medianero sigue utilizándola para su edifi cación. El articulo 576 indica que: “Si el propietario de un edifi cio que se apoya en una pared medianera quisiera derribarlo, podrá igualmente renunciar a la medianería, pero serán de su cuenta todas las reparaciones y obras necesarias para evitar, por aquella vez solamente, los daños que el derribo pueda ocasionar a la pared medianera”.


3. Recorte de la mitad de la medianera para hacer coincidir los plomos superiores.
En algunas ocasiones nos encontramos con una medianera en la que existe un resalte a la mitad del muro sobre el que se desconoce cómo actuar. En primer lugar hay que saber si el muro que estamos analizando es una medianera o no. Si lo es, no podremos derribar su mitad y tan sólo podremos introducir elementos estructurales hasta su mitad. Por el contrario, si no existe la servidumbre de medianería no podremos realizar nada sobre ella ya que el muro no será nuestro.
4. Una vez sobrepasada la medianera, invadirla con la estructura.
5. Embutir elementos estructurales en la medianera.

Estas acciones están generando la mitad de los informes periciales sobre medianeras, pues existe una máxima por la cual si sobrepasamos la medianera por la parte alta podemos invadirla, e incluso si estamos por debajo de la misma también, de tal manera que se están empotrando las cimentaciones bajo la totalidad de la medianera y se están haciendo coincidir los bordes del forjado con la cara exterior de la medianera, con la intencionalidad siempre de ganar superfi cie de solar. En realidad, el medianero solo podrá introducir elementos estructurales (pilares, forjados, zunchos, vigas, zapatas, losas, etc.) hasta la mitad de la medianera existente. El artículo 579 establece que: “Cada propietario de una pared medianera podrá usar de ella en proporción al derecho que tenga en la mancomunidad; podrá, por lo tanto, edifi car apoyando su obra en la pared medianera, o introduciendo vigas hasta la mitad de su espesor, pero sin impedir el uso común y respectivo de los demás medianeros…”


6. No realizar la medianera defi nida en proyecto porque no cabe, aprovechando la existente.
Sobre esta práctica hay varias circunstancias que se deberían conocer antes de tomar esta decisión, y por la que existe también un gran numero de informes periciales. Es evidente que tomar esta decisión contradice las prescripciones definidas en proyecto, en las que indicará seguramente un doble tabique con cámara y aislamiento, sin embargo existen muchos casos de nuevos cálculos con la medianera existente para comprobar el cumplimiento de las normativas vigentes. Cálculos que si están correctamente realizados serán totalmente válidos, sin embargo este perito considera que tras la realización de un gran número de informes periciales, estas medianeras sin doblar con ninguna fábrica de ladrillo dan lugar a fi suras y entradas de agua por escorrentía interna entre edificaciones y, por lo tanto, siempre deberán estar dobladas como mínimo con un tabique de 9 cm. Claro está que la realización de este tabique obligará a la redistribución interna de la vivienda afectada y ocasionará una pérdida superfi cial que deberá ser enunciada al cliente final, para evitar futuras reclamaciones por pérdida superficial.
Concluyendo que si damos como válida una medianera preexistente, estaremos asumiendo la responsabilidad y garantía de un muro del que desconocemos sus materiales, su método de ejecución y su estado actual.
7. Elevación de la mitad del ancho de la medianera hasta la cota del primer forjado.
8. Elevación de todo el ancho de la medianera hasta la cota del primer forjado.

Si hemos identificado correctamente una medianera, hemos embutido hasta la mitad los elementos estructurales de nuestra estructura, y resulta que el muro ha quedado por debajo del primer forjado o por encima de éste sin llegar al segundo, ¿qué deberemos hacer?: Derribar la parte de medianera que está por encima del forjado, elevar la mitad de la medianera hasta el siguiente forjado o elevar toda la medianera hasta el siguiente forjado. Inicialmente no podremos derribar la medianera, y en segunda instancia según se expone en el artículo 577 “Todo propietario puede alzar la pared medianera, haciéndolo a sus expensas e indemnizando los perjuicios que se ocasionen con la obra, aunque sean temporales….”, por lo tanto la solución apropiada sería elevar al menos la mitad de esta medianera hasta la cota del próximo forjado.


Recomendaciones de actuación
Como se puede imaginar, la casuística que podemos encontrar sobre medianeras es muy amplia, sin embargo se expone a continuación una serie de refl exiones que todo técnico se debería plantear:
ß Identificar si el muro que compartimos es una medianera. Artículo 572. Se presume la servidumbre de medianería mientras no haya un título, o signo exterior, o prueba en contrario:
1. En las paredes divisorias de los edifi cios contiguos hasta el punto común de elevación.
2. En las paredes divisorias de los jardines o corrales sitos en poblado o en el campo.
3. En las cercas, vallados y setos vivos que dividen los predios rústicos.
Artículo 573. Se entiende que hay signo exterior, contrario a la servidumbre de medianería:
1. Cuando en las paredes divisorias de los edifi cios haya ventanas o huecos abiertos.
2. Cuando la pared divisoria esté por un lado recta y a plomo en todo su paramento, y por el otro presente lo mismo en su parte superior, teniendo en la inferior relex o retallos.
3. Cuando resulte construida toda la pared sobre el terreno de una de las fi ncas, y no por mitad entre una y otra de las dos contiguas.
4. Cuando sufra las cargas de carreras, pisos y armaduras de una de las fi ncas, y no de la contigua.
5. Cuando la pared divisoria entre patios, jardines y heredades esté construida de modo que la albardilla vierta hacia una de las propiedades.
6. Cuando la pared divisoria, construida de mampostería, presente piedras llamadas pasaderas, que de distancia en distancia salgan fuera de la superfi cie sólo por un lado y no por el otro.
7. Cuando las heredades contiguas a otras defendidas por vallados o setos vivos no se hallen cerradas.
En todos estos casos la propiedad de las paredes, vallados o setos se entenderá que pertenece exclusivamente al dueño de la fi nca o heredad que tenga a su favor la presunción fundada en cualquiera de los signos indicados.
ß Si no es una servidumbre de medianera, evidentemente no tendremos que tomar ninguna decisión sobre un muro que no nos pertenece. Por el contrario, si existe tal servidumbre, analizaremos qué tipología estructural y cerramiento se ha proyectado para comprobar su viabilidad según el artículo 579 anteriormente citado.
ß También puede ocurrir que si dos medianeros coinciden en la edifi cación de una obra de nueva planta, ambos deseen eliminar el muro y, por lo tanto, liberar a las edificaciones de tal servidumbre de medianería para la nueva edificación.
ß Las alturas de las medianeras vendrán determinadas según las edificaciones preexistentes. Por lo tanto, comprobaremos si nuestro forjado queda por encima o por debajo de éste, aplicando el artículo 577 anteriormente citado.
ß Para finalizar, si durante el proceso constructivo la medianera sufriese algún desperfecto, tendrá que ser reparado por el causante, pero no debemos olvidar que existe la “picaresca del medianero”. Por tanto, antes de comenzar una obra deberíamos comprobar en qué estado se encuentra la medianera e incluso la realización de una acta notarial para testifi car la presencia de fi suras, huecos, desconchados, desplomes, instalaciones, etc. Para poder requerir al medianero las labores de conservación según el artículo 575 “La reparación y construcción de las paredes medianeras y el mantenimiento de los vallados, setos vivos, zanjas y acequias, también medianeros, se costeará por todos los dueños de las fi ncas que tengan a su favor la medianería, en proporción al derecho de cada uno. Sin embargo, todo propietario puede dispensarse de contribuir a esta carga renunciando a la medianería, salvo el caso en que la pared medianera sostenga un edifi cio suyo.” Y no acabar rehaciendo la casa del vecino con unas magnificas paredes lisas que inicialmente no tenía.

Rafael Cebrián Picó
Arquitecto Técnico

28.3.14

PATOLOGIAS Y PROTECCION DE LA MADERA EN SERVICIO

INTRODUCCIÓN
Los aspectos que serán tratados en esta unidad se refieren a los factores que afectan a la madera por el hecho de ser materia orgánica, susceptible al ataque de seres vivos que pueden provocar su total degradación, a la acción de agentes bióticos que pueden destruirla o degradarla y al tratamiento necesario en función de los requerimientos de durabilidad a que vaya a estar expuesta la madera en servicio o encastillada para ser montada y formar parte de una estructura de una vivienda de madera.
Por estas razones, la imagen generalizada que se tiene de la madera es de un material poco durable. La verdad es que sólo en parte se puede afirmar que es así, ya que si se analiza que frente al oxígeno del aire la madera no reacciona, como sucede con los metales que se oxidan, o que es muy poco sensible a la luz que degrada los plásticos, se puede concluir que la madera es prácticamente inalterable por los agentes físicos del medio ambiente.
Por otro lado, con respecto a la presencia de insectos y hongos (agentes bióticos), la madera no es susceptible de ser atacada en todas las condiciones, existen soluciones arquitectónicas que permiten evitarlo, entre otras formas.
La idea de durabilidad que se tiene de otros materiales es difícil compararla con la de la madera. Si bien la madera se degrada, se debe tener presente en qué condiciones esto ocurre, ya que existen un sinnúmero de protectores que garantizan su durabilidad.


Basta recordar los cientos de años que se han mantenido las estructuras de innumerables catedrales en Europa e iglesias de la isla grande de Chiloé en el Sur de Chile, por el simple hecho de haber previsto una pequeña mantención para proteger la estructura contra la humedad del ambiente.
AGENTES BIÓTICOS DESTRUCTORES DE LA MADERA
La degradación de la madera se puede deber a diferentes causas y es importante saber en cada caso, el principal agente causante de dicha degradación, lo que permitirá elegir el modo de proteger la madera.
Causas biológicas:
Para que los agentes biológicos se desarrollen y subsistan se requiere que existan ciertas condiciones como son:
• Fuente de material alimenticio para su nutrición.
• Temperatura para su desarrollo. El intervalo de temperatura es de 3º a 50º, siendo el óptimo alrededor de los 37 ºC.
• Humedad entre el 20 % y el 140 %, para que la madera pueda ser susceptible de ataques de hongos. Por debajo del 20 %, el hongo no puede desarrollarse y por sobre 140 % de humedad, no existe el suficiente oxígeno para que pueda vivir.
• Una fuente de oxígeno suficiente para la subsistencia de los micro-organismos.
Al existir las condiciones descritas, el ataque biológico es factible que ocurra, pudiendo producir alteraciones de importancia en la resistencia mecánica de la madera o en su aspecto exterior.
Hongos cromógenos
Se caracterizan por alimentarse de las células vivas de la madera.
El efecto importante que producen es un cambio de coloración, la madera toma un color azulado, pero en general no afecta a su resistencia, dado que no altera la pared celular.


Según lo expuesto, una madera azulada no debería depreciarse más que por su aspecto, pero la realidad es que el hecho de presentar dicha coloración, es signo de que la madera ha estado expuesta a condiciones favorables para el desarrollo de hongos de pudrición, y si bien todavía no es visible su ataque, probablemente éste se ha producido en alguna medida.
Hongos de pudrición
En este caso los hongos se alimentan de la pared celular, causando una severa pérdida de resistencia, impidiendo cualquier tipo de aplicación, ya que la madera puede desintegrarse por la simple presión de los dedos.
En un ataque de pudrición se suelen desarrollar muchos tipos de hongos, cada uno de los cuales actúa en un determinado intervalo de degradación, dependiendo si el hongo se alimentó de la lignina o de la celulosa.


La pudrición blanca es causada por hongos que se alimentan de la lignina, dejando la celulosa de color blanco. En este caso la madera se rompe en fibras, por lo que también se denomina pudrición fibrosa.
La pudrición parda es causada por hongos que se alimentan de la celulosa dejando la lignina, caracterizada por su color pardo. La madera se desgrana en cubos, por lo que también se le conoce como pudrición cúbica.
Mohos
Son hongos que tienen una apariencia de algodón fino. La extensión de estos depende fundamentalmente de la temperatura y de una humedad abundante.
Afectan a la madera en su aspecto superficial y se pueden eliminar cepillando la pieza, no causan daños a la resistencia ni a otras propiedades.
Si no se eliminan oportunamente puede que la pieza de madera sea fácilmente atacada por hongos de pudrición, ya que el crecimiento de mohos estimula su desarrollo.


Insectos
Existe una gran cantidad de insectos que usan la madera para reproducirse y vivir y se alimentan de la celulosa que ésta contiene. El daño se produce debido a que sus larvas, orugas y adultos abren galerías en la madera para obtener alimento y protección. Dentro de estos insectos figuran los siguientes:
Coleópteros
Los coleópteros xilófagos pueden ser agrupados en tres categorías:
a) Insectos que requieren un contenido de humedad en la madera mayor al 20%, siendo la familia más importante los Cerambícidos, cuyas larvas se alimentan de almidón, azucares y substancias albuminoideas de la madera. La mayoría ataca a los árboles en pie y un número reducido de especies invade la madera que se encuentra encastillada, tanto de coníferas como latifoliadas.


b) Insectos que atacan maderas parcialmente secas (menos del 18 % de humedad), siendo la albura habitualmente la zona afectada.
A este grupo pertenecen los Líctidos, que se caracterizan porque las larvas se alimentan del almidón contenido en la pared celular, para lo cual practican galerías de alrededor de 1 mm de diámetro, destruyendo la madera y dejando tras de sí un aserrín muy fino.
No atacan a las coníferas, solamente a las latifoliadas.


c) Insectos que atacan a las maderas secas, tanto coníferas como latifoliadas, y que pertenecen a la familia de los Anóbidos, comúnmente llamados Carcoma, que se alimentan a expensas de la celulosa y lignina.


Su tamaño es relativamente pequeño, con una longitud desde 2,5 mm hasta 8,5 mm y practica galerías de unos 2 a 3 mm de diámetro, dejando tras de sí un aserrín un poco menos fino que el de los Líctidos.
Termitas
Son los ataques de estos insectos los que pueden causar mayores daños a la estructura de madera de una vivienda.


En Chile hay termitas endémicas, muy reconocidas tanto en el Sur como el Norte del país, que construyen sus nidos dentro de la madera a la cual atacaron, alimentándose principalmente en su estado larvario.
La termita subterránea, especie norteamericana introducida a nuestro país a mediados de los años 80 en embalajes de madera, no vive en la madera, sino en termiteros que se ubican normalmente al interior del suelo y árboles (caso no muy común). Las obreras se dirigen a la zona donde existe celulosa para alimentarse, construyendo galerías por el interior del suelo, y por muros exteriores, las que pueden llegar a medir centenares de metros.
Son capaces de introducirse entre los cimientos, sobrecimientos, radieres y muros de las edificaciones taladrando el hormigón, aprovechando las grietas, las cañerías y ductos que atraviesan estas estructuras o practicando galerías exteriores a base de una argamasa extraordinariamente dura.
Las colonias están conformadas por distintas castas como son las reproductoras, soldados y obreras, estas últimas son las que buscan el alimento celulósico y alimentan al resto de la colonia.
Las obreras desarrollan galerías en dirección de la fibra, dejándolas libres de aserrín, dado que todos los días deben volver a su termitero. Las huellas de ataque son tubos de barro, sin embargo, es usual ver el daño sólo cuando la madera falla por falta de resistencia. Estos insectos requieren de humedad para poder vivir, elementos que se encuentran en el suelo y las áreas húmedas de la estructura, pero atacan maderas secas.

14.1.14

ESCALERA TABICADA AL AIRE (II)

4.- El Arranque
Terminado el replanteo y preparados los materiales, se levanta una pequeña zapata de fábrica en el arranque de la escalera. La misión de este elemento es servir de contención de los esfuerzos horizontales que genera el primero de los tramos en su extremo inferior. En este caso se construyó con ladrillo hueco doble, ya que los esfuerzos previstos no eran excesivos: el primer tramo era de sólo tres tabicas.
La zapata se recibió con yeso al soporte, en este caso una solera de hormigón.
El recibido de este elemento hubiera debido hacerse con mortero de cemento, por motivos evidentes; no se hizo así para facilitar y abreviar el comienzo del resto de los trabajos, ya que lo que se pretendía estudiar era la técnica de colocación de la rasilla.
Sobre la traza curva marcada en el muro solía hacerse una pequeña roza, de modo que fuera posible empotrar en ella al menos un canuto de la rasilla. La intención de esta roza era doble, ya que ayudaba a la sujeción provisional de la rasilla durante la ejecución y facilitaba la transmisión de los esfuerzos de la lámina al muro y el trabajo conjunto de ambos, sin fisuraciones, una vez terminada ésta. En este caso se decidió no hacer roza alguna por los motivos antes mencionados.


5.- La primera rosca
La primera rasilla que se coloca, como es lógico, es la que apoya en la esquina entre el muro y la zapata. El albañil toma una pieza y estudia su curvatura, para colocarla a favor de la curva principal del tablero. Después unta de yeso la rasilla seca por sus dos caras de apoyo; aplica el yeso con el paletín, dejando en cada cara un volumen de yeso que forma, en sección, un triángulo equilátero. Coloca la pieza con un movimiento rápido y la golpea con el paletín de forma seca, ajustándola al ángulo en el que apoya. Hecho esto, y sin mover la pieza en ningún momento, la sujeta con un dedo o con la punta del paletín durante unos segundos, retirando el apoyo cuando la pieza se sostiene por sí sola.
Este proceso se repite en adelante en todas las piezas de la primera rosca. Normalmente las rasillas se colocan a matajunta, por lo que es necesario cortar una de cada dos piezas en el arranque. Si la curvatura del tramo acabase forzando a que las juntas de dos rasillas contiguas estuvieran alineadas sería necesario cortar también una pieza intermedia para evitar esa alineación de las juntas.
El orden de colocación de las rasillas es fundamental para la estabilidad de la primera rosca durante su ejecución. Se colocan primero las rasillas pertenecientes a las hiladas más próximas al muro, que deben irse complementando con las siguientes, tal como ilustra la imagen. De este modo cada rasilla colocada descargará provisional-mente no sólo sobre las piezas sobre las que apoya directamente sino, además, sobre todas las de las hiladas anteriores.
Como se ha comentado en el apartado dedicado al replanteo, en este tipo de escaleras sólo se marca sobre el muro la curva exterior, nunca la interior. Se trata de curvas diferentes, bordes de una superficie no reglada. El albañil cuenta sólo con las tres líneas antes marcadas, y debe ejecutar una superficie que las contenga.
Por ello coloca cada pieza de la primera rosca siendo consciente dónde arranca cada hilada y dónde ha de morir.
En el caso del primer tramo de este ejemplo, la hilada interior A’C arranca, al igual que la exterior AB, en la zapata, pero se empotra en el muro algo más arriba que ésta. El oficial no emplea ningún elemento de replanteo para trazar la hilada interior; ningún camón, ninguna cercha. Simplemente va inclinando ligeramente cada hilada desde que empezó la primera para aproximarse al replanteo marcado.
Ha colocado las piezas a sentimiento, siendo consciente en todo momento de que es la posición de cada pieza lo que debe dotar de cierta curvatura a la lámina en todas las direcciones.


Llegados al final del primer tramo, el oficial remata la primera rosca contra el muro de apoyo. Para ello es necesario cortar, lógicamente, las últimas piezas.
La tangente a la curva principal del tablero en el remate suele ser horizontal, no tanto porque mejore el funcionamiento de la estructura como porque minora el volumen de relleno necesario y posibilita que el arranque del segundo tramo, aún siendo curvo, no fuerce a una excesiva diferencia entre las cotas de arranque de las hiladas interior y exterior.
El segundo tramo se arranca montando sobre el inicial. La primera rasilla que se coloca es, igual que en el caso anterior, la que apoya en la esquina entre el muro y el primer tramo. La pieza monta sobre el vivo superior del tablero, tal como se aprecia en la imagen, para evitar problemas de deslizamiento.
Varios alumnos quisieron colaborar en la ejecución de la primera rosca del tablero. En algunos casos, el oficial les tendió una rasilla húmeda, que intentaron colocar sin éxito. Pudimos así comprobar cómo el yeso no es capaz de sujetar la cerámica húmeda -por otra parte más pesada- ya que el agua que ésta contiene hace deslizar la pieza en la superficie de contacto.


6.- La segunda rosca
Al tiempo que avanza con la primera rosca, el oficial puede ir detrás pasando la segunda. En función de la unidad que estemos construyendo, tal vez sea necesario pasar segunda y sucesivas casi inmediatamente después de la primera, ya que al avanzar demasiado con ésta podríamos impedir el acceso a la zona en la que hay que colocar las siguientes. Las roscas segunda y sucesivas deben cumplir una única condición: montar siempre sobre hiladas ya cerradas de la primera rosca. Lo contrario podría comprometer la estabilidad provisional del sistema.
En el ejemplo que se construyó pudimos montar inicialmente toda la primera rosca, ya que el pequeño tamaño de la escalera no iba a impedir el acceso a ningún punto. La segunda rosca, además, no se montó completa, de modo que se pudiera apreciar también la primera. El mismo criterio se siguió con el peldañeado, que se dejó incompleto.
Decidimos superponer tan sólo dos roscas de ladrillo. Tradicionalmente se montaban tres roscas, con aparejos contrapuestos; seccionando cada junta de un aparejo de este tipo puede advertirse una suerte de machihembrado en la vertical.
La suma de roscas, así, no sólo dota al tablero de una sección razonable sino que evita además problemas de deslizamiento entre piezas, al modo de los arcos dentados.
En nuestro caso la segunda y última rosca se ejecutó con la misma rasilla que la primera, en este caso húmeda, colocada ortogonalmente a las piezas de la primera rosca y buscando, como es lógico, matar las juntas. Para ello fue necesario romper al menos las piezas de borde de una de cada dos hiladas.


La rasilla húmeda se tomó también con yeso. En la segunda rosca tanto la preparación de éste como la colocación de las piezas requiere menor precisión. El yeso se aplica en la tabla de la rasilla, no necesariamente en testa y canto, o se tira directamente sobre la primera rosca bajo la zona que vamos a recibir. Cada pieza se coloca con un ligero restregón, que permite conseguir el grueso de tablero necesario y rellenar parcialmente llagas y tendeles. La humedad de la rasilla posibilita en este caso que el yeso seque de forma más lenta, lo que mejora la unión entre ambas roscas.
La última rosca se complementa siempre, en la zona de encuentro entre el primer y el segundo tramo, con una pieza que forma una boca de pato o media caña (una curva cóncava, en suma) a lo largo de toda esa línea, tal cómo ilustra la figura. Todas las roscas anteriores se han ejecutado, como se hizo con la primera, montando en ángulo la pieza del segundo tablero sobre el vivo superior del primero.
En el encuentro entre los dos tramos se coloca una línea de rasilla más, centrada y perpendicular a la bisectriz del ángulo que forman. Esta línea se remata con abundante yeso y cascote, intentando eliminar el ángulo para crear en esa zona una curva cóncava (contrariamente a todas las anteriores) sobre el tablero.
La nueva curva es parte esencial de la geometría definitiva del tablero. La intención de este elemento es colaborar a transmitir correctamente las tensiones de las curvas convexas superior e inferior. Sin la nueva hilada el tramo superior descargaría de forma lineal en el tramo inferior, algo que no resulta muy conveniente en estructuras de fábrica. La función de esta curva es desplazar esa responsabilidad estructural, en lo posible, al total de la superficie del tramo inferior y al muro de borde.

Julián García Muñoz - Carlos Martín Jiménez

13.1.14

ESCALERA TABICADA AL AIRE

1.- Replanteo
El replanteo de una escalera tabicada es la clave del éxito de su funcionamiento. La estabilidad de una estructura de fábrica depende de la correcta elección, composición y dimensionado de sus formas. No es tanto la resistencia del material de una bóveda como su forma y su relación dimensional con el resto de elementos de una estructura lo que posibilita la estabilidad del conjunto. El replanteo y puesta en obra de las formas diseñadas cobra por ello especial importancia en las estructuras de fábrica.
El primer replanteo de una escalera tabicada, en el que se marcan las líneas de terminado y gruesos de piso, es idéntico al de una escalera cualquiera. El oficial mancha con una traza de yeso el muro sobre el que ha de apoyar la fábrica para poder replantear sobre él. Sobre el yeso marca los terminados del arranque y cierre de la escalera; en función de estas dos cotas se calculan las medidas de huella y tabica.
Decididas éstas según los criterios tradicionales de proporción y empleando cinta métrica y nivel de burbuja se marca el terminado de los peldaños. Bajo la línea quebrada que resulta de este replanteo se marca una segunda línea, en la que se descuentan los gruesos de material necesarios. En función de acabado previsto descontaremos entre 3 y 5 cm.
Después de este replanteo se realiza el trazado de la curva del tablero en su encuentro con el muro, para lo que se emplea una regla flexible. En el caso de la escalera tabicada construida para este ejemplo, la traza se realizó partiendo del peldaño central, suponiendo que es aproximadamente allí donde el tablero estará más cerca del piso terminado. Se marcaron bajo él, perpendicularmente a la línea de máxima pendiente del tramo, los gruesos del tablero y, con base en ese punto, se trazó una línea cuya curvatura mínima vino dada por la distancia al peldaño en el arranque (doble, al menos, de la marcada bajo el escalón central) y en el desembarco (dónde la traza debía ser sensiblemente horizontal).
El oficial realizó la traza a sentimiento; como se verá más adelante, la curvatura marcada de este modo no difiere demasiado de la que correspondería a una definición geométrica precisa, asociada a las líneas de empuje teóricas.


2.- Geometría
En un trazado técnicamente correcto hubiéramos debido tener en cuenta las líneas de empuje teóricas. De este modo, lo idóneo hubiera sido marcar un antifunicular de cargas sobre la línea de máxima pendiente de la zanca, tal como se indica en la imagen. Para ello podríamos haber dibujado una catenaria, empleando una cuerda o una cadena, y después invertirla con respecto de la línea de máxima pendiente.
Dotar a esta catenaria invertida de una curvatura ideal hubiera implicado partir de un supuesto concreto formal (tramos rectos e inclinados) y de cargas sobre cada tramo (puntuales, repartidas, etc.), ya que son estos elementos los que modifican la escala vertical del funicular. Pero ni siquiera este complejo procedimiento sería en rigor necesario, ya que son muchas las curvaturas factibles; según demuestran los estudios sobre el comportamiento de fábricas (Heyman, 1995; Huerta, 2004), para garantizar la estabilidad del tablero es suficiente con que su sección pueda contener una línea de empujes razonable.
Si las trazas que cumplan estas condiciones son válidas, son los márgenes lógicos superior e inferior de este escalado vertical son los que realmente limitan el rango de curvas factibles. Una traza excesivamente plana sería poco recomendable, ya que podría conllevar el colapso de la estructura en el momento en que se produjeran en ella deformaciones mínimas. Un gran abombamiento debería estar recogido, a partir de cierto límite, por unos considerables hombros de relleno, lo cual conlleva el doble problema del sobrepeso innecesario del relleno y de la posible cabezada bajo el tablero.
Casi cualquier traza dentro de este rango de curvas constructivamente lógicas es factible. El albañil, como se ha dicho, marca la curva a sentimiento, sin entrar en excesivas complejidades matemáticas; su traza será correcta siempre y cuando no supere los límites antes marcados, cosa que solo hará por falta de experiencia o de intuición. Algunos manuales ofrecían reglas simples para facilitar el trazado de todo tipo de curvas, la más común de las cuales consistía en relacionar la longitud del tramo recto con la de la curva que necesitamos asociar a él. La idea consiste en que el oficial corte una vara a curvar, con medidas proporcionales al tramo recto: para nuestro ejemplo, una vez y un tercio la medida del tramo, por ejemplo.
El albañil que empleara este método podría utilizar esa vara como plantilla, ajustándola en los puntos de arranque y desembarco, para luego desplazarla verticalmente hasta que pasara por el punto mínimo marcado previamente y trazar la curva. El punto mínimo, según el procedimiento tradicional antes descrito, sería el correspondiente al peldaño central, aunque en pura teoría debería buscarse la huella más próxima al punto en que la línea de máxima pendiente y la curva son tangentes.
Pero tampoco esto es necesario, ya que este no es un procedimiento matemático, sino una aproximación que permite evitar los casos extremos y problemáticos a los que se ha hecho referencia en el párrafo anterior.
En un replanteo de este tipo sólo se marcan las curvas exteriores A’A, AB, BC, CD, DD’; es decir, las que están en contacto con el muro. No se instalan camones ni cerchas en las curvas A’C ni C’D’, necesariamente diferentes a AB y a CD, ni se realiza para ellas replanteo en el aire de ningún tipo. Como se verá más adelante, el albañil cuenta sólo con tres líneas; su habilidad consiste en ejecutar una superficie que las contenga.
El tablero que vamos a construir es una superficie no reglada. Podríamos estimar que, en el primer tramo, las líneas generadas en cortes verticales paralelos a AB pertenecen a una familia de curvas semejantes, que se aproximan a A’C apoyándose en AA’ y BC. Esto implica que podremos encontrar una única línea recta dentro de cada tramo; la que corresponde al arranque de la primera A’A y al desembarco de la segunda DD’.
Será imposible encontrar cualquier otra recta contenida en el tablero, ya que CB es curva, como también lo serán todas las contenidas en cortes verticales paralelos a CB. Lo mismo sucederá con el segundo tramo; DD’ es recta, pero CC’, contenida en A’C, es curva.


3.- Materiales
El oficial empleó en este caso una rasilla de 20x10x2,5 cm. Se trata de un material manejable, muy ligero, que se utilizó aquí en las dos roscas previstas (y no tres, como solía hacerse). La rasilla sale del horno con una ligera curvatura, que el oficial aprovecha en la ejecución del tablero. Para el peldañeado y los rellenos se utilizó también ladrillo hueco doble 24x12x9 cm.
La rasilla que se coloca en la primera rosca no se humedece, ya que su empleo en seco facilita el pegado rápido del yeso sobre ella. Tampoco se humedece el muro de soporte, por el mismo motivo. La rasilla que se utiliza en la segunda rosca sí que se humedece al modo tradicional, para permitir mejor cohesión entre ladrillo y mortero.
Para tabicar un tablero de este tipo se emplea yeso grueso, nunca controlado.
Se amasa al modo tradicional, vertiendo poco a poco varias almorzadas de yeso sobre agua limpia en una artesa o un esportón, hasta que el yeso cubra el agua, sin remover en ningún momento la mezcla. El oficial bate con el paletín tan solo la cantidad necesaria para untar cada pieza; de este modo, dispone siempre del yeso con la untuosidad precisa y consigue que éste no fragüe antes de
tiempo.

27.12.13

MOVIMIENTOS EN CIMENTACIONES

La construcción de viviendas unifamiliares sobre suelos compresibles conduce habitualmente a asientos diferenciales en las cimentaciones.
Una parte de la vivienda desciende más que la otra. Consecuencia: fisuras en los muros de las fachadas, en los tabiques, en los solados, ...

Las fisuras en diagonal son típicas de asentamientos diferenciales.

Asentamientos habituales
Las viviendas unifamiliares implicadas han sido construidas generalmente mediante muros de fábrica (ladrillos o bloques de hormigón) sin sótanos y cimentadas a poca profundidad (en general, entre 0,5 y 1 m.). Las cimentaciones han sido realizadas en hormigón, normalmente hormigón armado.
Estas zapatas de cimentación tienen como función repartir las cargas de la edificación (peso propio + sobrecarga de uso) en el suelo hasta una profundidad que no excede, en principio, de 3 a 4 m. bajo el nivel de cimentación.
Si en estos límites el terreno está constituido por elementos rocosos, no es de prever ningún incidente grave.
Si, en cambio, se encuentra intercalado un estrato de arcillas finas, la vivienda corre el riesgo de sufrir movimientos que originarán daños. En primera instancia, los que nos encontraremos corresponderán a siniestros ocurridos en período climático normal, fuera de cualquier fenómeno de sequía, y que no tienen que ver con los problemas de construcciones sobre arcillas expansivas estos problemas específicos se tratarán en la segunda parte de este tema.
Las tres condiciones del movimiento
Una arcilla compresible. La primera de estas condiciones se refiere a la compresibilidad de esta arcilla, característica que está ligada a su grado de consolidación: los suelos finos peligrosos son las arcillas jóvenes, que no han tenido tiempo (geológico) suficiente de compactación por parte de estratos de sedimentos de suficiente potencia. Presentan por tanto una compresibilidad más o menos acusada, que los hace especialmente sensibles a la nueva puesta en carga que representa la nueva edificación.
Cargas irregularmente repartidas. Dado que la primera circunstancia no es suficiente por sí misma y no suele acarrear ella sola los daños contemplados. Podría en cambio provocar el asentamiento del conjunto de la vivienda, de varios centímetros, si, por ejemplo, ésta estuviera cimentada mediante una losa que reparta bien las cargas.
Se necesita, pues, una segunda condición: que las cargas transmitidas por la construcción no están distribuidas uniformemente entre distintos puntos de apoyo.
Este desequilibrio de esfuerzos en el suelo provoca lo que se llama un asentamiento diferencial, ilustrado por el esquema adjunto, en el que se han representado puntos de apoyo cargados de forma desigual, cimentados con zapatas de ancho diferente, y cuya incidencia en el terreno se puede asimilar a curvas envolventes denominadas bulbos de presión y que ayudan a comprender el mecanismo de compresión diferencial experimentado por esta capa.
Una estructura frágil. Pero todavía es necesaria una tercera condición: en efecto, este asiento diferencial tenderá a deformar los muros de la casa. Cada deformación de un muro de fábrica va acompañado de la aparición de tensiones en los revestimientos, sobre todo, a nivel de juntas entre ladrillos.
Los muros de fachadas son normalmente los más solicitados, ya que las esquinas de la edificación se encuentran más cargadas que las zonas intermedias.


Esquema de transmisión de cargas (Q) de una vivienda al terreno
Muro de fábrica muy cargado En este caso, Q1 es mayor que Q2 y Q3
Zapatas de hormigón armado (p1 > p2 o p3) Pilares de hormigón armado poco cargados.
Tierra vegetal
Estrato de poca potencia de gravilla compactada.
Asiento diferencial inevitable entre S1, S2 y S3. Asiento diferencial despreciable entre S2 y S3
Curvas "límites" de influencia de las cargas en el terreno bulbos de presiones.
Estrato compresible de mucha potencia (arcilla, marga o limo arcilloso).

Consecuencias en los muros, los tabiques
Si se reúnen las tres condiciones, el muro se agrieta, siguiendo un esquema típico, en diagonal (que refleja la deformación indicada), y siguiendo las juntas de la obra de fábrica.
Estas fisuras principales pueden ir acompañadas de fisuras horizontales bajo los forjados, incluso fisuras verticales en los cambios de material. Pueden prolongarse en el interior de la construcción, por ejemplo a los tabiques o a los alicatados.
Afectan a todo el espesor del muro pudiendo en consecuencia producir filtraciones.
En los casos más frecuentes, los asentamientos no superan unos pocos centímetros. Se estiman los asientos diferenciales en alrededor de la mitad del asiento absoluto y capaces de producir fisuras que toman entonces valores milimétricos (en general, entre 0,5 y 2 mm) a partir de un valor relativo del 1/500 es decir, 1 cm. para luces de 5 m.
La aparición de estas fisuras puede ocurrir al poco tiempo de la terminación de la construcción, o bien al cabo de varios años, según evolucione el grado de consolidación de la arcilla. El proceso acaba, en principio, por estabilizarse.
La ausencia de un estudio del suelo
El origen principal de un siniestro por asiento diferencial es el desconocimiento, al inicio de una obra, de la existencia de una capa de arcilla compresible que afectará directamente a la construcción. En construcción de viviendas, la razón puede ser simplemente la ausencia total de estudio del suelo, pero también puede ser una apreciación errónea del comportamiento de la arcilla, sobre todo cuando se quiere ahorrar los honorarios de un especialista en geotecnia.
Otras causas de asentamientos
La implantación de la casa directamente sobre terreno vegetal de superficie inconsistente, o a tan poca profundidad que el suelo no estaba protegido de las heladas.
La presencia yuxtapuesta de dos estratos de edades diferentes bajo los cimientos, una antigua poco compresible y una más moderna mal compactada en el curso de los trabajos.
La construcción de la edificación sobre un suelo heterogéneo, que contiene áreas rocosas que constituyen puntos duros, o, al contrario, restos de residuos vegetales (turbas) o de materias orgánicas en descomposición (limos), que constituyen zonas muy compresibles.
Las modificaciones de obra no consideradas en el proyecto, que crean sobrecarga excesivas en las bases de los muros.
La rotura de una canalización subterránea o de una arqueta de agua pluvial, provocando, en la base del muro, una avenida de agua que cambia localmente la consistencia del suelo.
Conclusión
Conclusión: Los daños por asientos diferenciales de edificaciones, no constituyen un fenómeno de carácter excepcional (por ejemplo climático, como una fuerte sequía prolongada, o geológico, como un deslizamiento de tierra), sino una patología frecuente, cuya reparación puede implicar una enorme gama de soluciones técnicas y, por tanto, de costes muy variables.
La lección que se puede extraer entonces es que es completamente descabellado, cada vez que se proyecta una obra en un suelo desconocido, ahorrarse un reconocimiento (incluyendo, si es necesario, la intervención de un especialista), de un coste de 600 a 1.500 euros, cuando el siniestro puede suponer un coste diez veces mayor.

26.10.13

INFORME DE EVALUACIÓN DE EDIFICIOS (IEE)

Nueva Ley de Rehabilitación, Regeneración y Renovación urbanas
El 27 de junio se publicó en el BOE la Ley de Rehabilitación, Regeneración y Renovación urbanas que modifica algunos artículos de la Ley de Ordenación de la Edificación y la Ley de Propiedad Horizontal y el Código Técnico de Edificación.
El 27 de junio se publicó en el BOE la nueva Ley, de 26 de junio, de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas, que entra en vigor al día siguiente de su publicación, es decir el 28 de junio de 2013, la cual además modifica los artículos 2 y 3 de la Ley 38/1999, de 5 de noviembre, de Ordenación de la Edificación, en su disposición final tercera, así como la Ley de Propiedad Horizontal y el Código Técnico de Edificación.
El Gabinete Técnico del Colegio ha desarrollado la siguiente información con las modificaciones más interesantes para el sector:
En la disposición transitoria primerase establece el Calendario para la realización del Informe de Evaluación de los Edificios, que tiene como objeto establecer los plazos para que los propietarios de las edificaciones, a que hace referencia el artículo 4 y teniendo en cuenta su antiguedad (mas de 50 años), se doten del Informe de Evaluación regulado por esta Ley, estableciendo un esquema gradual razonable sin perjuicio de establecer las peculiaridades que requieren aquellos edificios que ya hayan pasado la inspección técnica, de conformidad con su propia regulación.
Con ello se pretende ir adaptando gradualmente, aunque de forma decidida, nuestro parque edificado a condiciones mínimas de conservación, accesibilidad y calidad que ya son demandables en virtud de la legislación vigente, sin perjuicio de lo que establezcan, además, las Comunidades Autónomas y los propios Ayuntamientos.
Calendario
a) Los edificios de tipología residencial de vivienda colectiva con una antigüedad superior a 50 años, en el plazo máximo de cinco años, a contar desde la fecha en que alcancen dicha antigüedad, salvo que ya cuenten con una inspección técnica vigente, realizada con anterioridad a la entrada en vigor de esta Ley. En este último caso, se exigirá el Informe de Evaluación cuando corresponda la primera revisión de la ITE ya realizada, siempre que la misma no supere el plazo de diez años. Si así fuere, el Informe de Evaluación del Edificio deberá cumplimentarse con aquellos aspectos que estén ausentes de la inspección técnica realizada.
b) los edificios cuyos titulares pretendan acogerse a ayudas públicas con el objetivo de acometer obras de conservación, accesibilidad universal o eficiencia energética, con anterioridad a la formalización de la petición de la correspondiente ayuda.
c) El resto de los edificios, cuando así lo determine la normativa autonómica o municipal, que podrá establecer especialidades de aplicación del citado informe, en función de su ubicación, antigüedad, tipología o uso predominante.
La Inspección Técnica de Edificios o instrumento de naturaleza análoga que pudiera existir en los Municipios o Comunidades Autónomas se integrará como parte del Informe de Evaluación de los Edificios, cuando el ya realizado haya tenido en cuenta exigencias derivadas de la normativa autonómica o local iguales o más exigentes a las establecidas por esta Ley.
En el Artículo 6 se regula la capacitación para redactar el Informe de Evaluación de los Edificios, siendo técnico facultativo competente el que esté en posesión de cualquiera de las titulaciones académicas y profesionales habilitantes para la redacción de proyectos o dirección de obras y dirección de ejecución de obras de edificación, según lo establecido en la Ley 38/1999, de 5 de noviembre, de Ordenación de la Edificación, o haya acreditado la cualificación necesaria para la realización del Informe, según lo establecido en la disposición final decimoctava.
La disposición final primera contiene modificaciones sobre la Ley 49/1960, de 21 de julio, de Propiedad Horizontal, con el objeto de evitar que los actuales regímenes de mayorías establecidos, en las comunidades de vecinos, impidan la realización de las actuaciones previstas en la nueva Ley, con el objeto de no hacer depender de decisiones por unanimidad o por mayorías muy cualificadas, algunos de los más importantes efectos de la ley, máxime cuando van a incluir obras que, aunque afecten al título constitutivo o a los estatutos, en realidad competen a la Administración actuante autorizar o, en algunos casos, exigir.
La disposición final tercera modifica la Ley 38/1999, de 5 de noviembre, de Ordenación de la Edificación, para vincular la aplicación del Código Técnico de la Edificación a las intervenciones que se realicen en los edificios existentes referidas en las letras b) y c) del artículo 2.2 de dicha Ley.
Todo ello con independencia de que el Código Técnico de la Edificación será de aplicación, además, a todas las intervenciones en los edificios existentes, a cuyos efectos, su cumplimiento podrá justificarse en el proyecto o en una memoria suscrita por técnico competente, junto a la solicitud de la licencia o de autorización administrativa que sea preceptiva para la realización de las obras, superando así la falta de control actual sobre dicho cumplimiento, en la mayor parte de las obras de rehabilitación.
La disposición final undécima modifica el Real Decreto 314/2006, de 17 de marzo, por el que se aprueba el Código Técnico de la Edificación, para resolver los problemas que plantea en relación con la rehabilitación, y que vienen siendo reclamados por los principales agentes del sector.
Se destacan las modificaciones que tratan de eliminar las definiciones relacionadas con obras de rehabilitación y que actualmente inducen a error, la inclusión de los criterios de flexibilidad y no empeoramiento en la aplicación del Código Técnico a las intervenciones en edificios existentes y, por último, la obligación de declarar el nivel de prestaciones alcanzado y las condiciones de uso y mantenimiento derivadas de la intervención.
La disposición final duodécima incluye una importante modificación del texto refundido de la Ley de Suelo, aprobado por el Real Decreto Legislativo 2/2008, de 20 de junio.
Se completa la regulación del deber legal de conservación, para sistematizar los tres niveles que ya lo configuran:
- Un primer nivel básico o estricto, en el que el deber de conservación conlleva, con carácter general, el destino a usos compatibles con la ordenación territorial y urbanística y la necesidad de garantizar la seguridad, salubridad, accesibilidad y ornato legalmente exigibles. Además, con carácter particular, el deber legal de conservación también contiene la necesidad de satisfacer los requisitos básicos de la edificación, establecidos en el artículo 3.1 de la Ley 38/1999, de 5 de noviembre, de Ordenación de la Edificación, con lo que se dota de mayor coherencia a la tradicional referencia de este deber a la seguridad y a la salubridad, sin que el cumplimiento de estos requisitos signifique, con carácter general, la aplicación retroactiva del Código Técnico de la Edificación, aprobado por el Real Decreto 314/2006, de 17 de marzo, a la edificación construida con anterioridad a la entrada en vigor del mismo.
- Un segundo nivel, en el que el deber de conservación incluye los trabajos y obras necesarios para adaptar y actualizar progresivamente las edificaciones, en particular las instalaciones, a las normas legales que les vayan siendo explícitamente exigibles en cada momento, para que se vaya introduciendo la normativa del sector con el objetivo de mantener sus condiciones de uso, de acuerdo con la evolución de las necesidades sociales.
- Y un tercer nivel, que define con mayor precisión el carácter de las obras adicionales incluidas dentro del deber de conservación desarrollando lo que la Ley de Suelo definió como «mejora».
Se distinguen así dos supuestos: los tradicionales motivos turísticos o culturales, que ya forman parte de la legislación urbanística autonómica, y la mejora para la calidad y sostenibilidad del medio urbano, que introdujo la Ley 2/2011, de 4 de marzo, de Economía Sostenible, y que puede consistir en la adecuación parcial, o completa, a todas o a alguna de las exigencias básicas establecidas en el ya citado Código Técnico de la Edificación.
En ambos casos, requerirá que la Administración determine el nivel de calidad que deba ser alcanzado por el edificio, para cada una de las exigencias básicas a que se refiera, en cuanto a su límite, se mantiene en los mismos términos que ya contiene la legislación en vigor.

COAATIEM

10.10.13

RECALCES

ANÁLISIS DE LA ESTABILIDAD DEL TERRENO ANTE LA EXCAVACIÓN. EXCAVACIONES Y BATACHES PRÓXIMOS A CIMENTACIONES. ESTABILIDAD DE TALUDES Y CIMIENTOS.
Talud sin carga en coronación.
- Modelo de Taylor.
Hcr = 3,85 Cu/γr⋅γ
siendo
Cu = Resistencia al corte sin drenaje
Cu =qu/2
γr= coef. seg.
γ= peso específico
γR = 1,5 (Situaciones persistentes o transitorias)
γR = 1,1 (Situaciones extraordinarias)


EXCAVACIONES Y BATACHES PRÓXIMOS A CIMENTACIONES
Talud al borde de una zapata corrida.
F = γR (coef. Seguridad)
γr = γ(Hcr - H)/C
siendo
Hcr = 3,85Cu/γr⋅γ


EXCAVACIONES Y BATACHES PRÓXIMOS A CIMENTACIONES
Talud de ángulo cualquiera próximo a una zapata corrida




EXCAVACIONES Y BATACHES PRÓXIMOS A CIMENTACIONES
Bataches de aproximación.
En función del parámetro N se define la proporción del batache B/H


Cimiento rígido
Hormigón armado y ladrillo macizo
N = γ H/Cu
H< 4m B<0,3m Cimiento flexible Mampostería y ladrillo normal N = γ H + aq/Cu a=0,8 piedra en seco a=0,6 mampostería a=0,4 hormigón pobre EXCAVACIONES Y BATACHES PRÓXIMOS A CIMENTACIONES
Talud al borde de una zapata aislada.


γr = γ (Hcr - H)/C
siendo
Hcr = 3,85Cu/γr γ
Solo en casos inevitables

EXCAVACIONES Y BATACHES PRÓXIMOS A CIMENTACIONES
Talud de ángulo cualquiera próximo a una zapata aislada.


DESCALCE PARCIAL DE UNA ZAPATA CORRIDA
En función del parámetro N se define la proporción del batache B/H.


Estabilidad de las paredes del batache
N = γH+αq/Cu
α = L/(L-B) cimientos rígidos
α = 1,4 cimientos semirrígidos
α = 1,8 cimientos flexibles
H < 4 m B < 30% L

Comprobación del puente formado por la zapata B’ = B + 2m
m = 0 cimientos flexibles sobre terreno muy rígido
m = 0,3 ÷ 0,5 casos intermedios
m = 1 cimientos rígidos
m = 1,50 cimientos rígidos sobre terreno blando
M = 1 q B´2/12 ⇒sct = M/W = 6 M/bh2 <= fct = 0,1 fch DESCALCE PARCIAL DE UNA ZAPATA AISLADA


En general poco recomendable
Es preciso un cuidadoso apuntalamiento
F = γ(Hcr - H)/C
siendo
Hcr = 3,85 Cu/Fγ
Recordar que qcr = P/(A.B)

JUAN PÉREZ VALCÁRCEL

4.10.13

TÉCNICAS BÁSICAS DE RECALCES

CAUSAS DE UN RECALCE
􀂉 Defecto de proyecto.
􀂉 Defecto de ejecución.
􀂉 Variaciones en el entorno.
- Excavaciones.
- Vibraciones
- Alteraciones del nivel freático.
Aumento
Disminución
􀂉 Alteraciones de la estructura.
- Incremento de plantas.
- Incremento de cargas por cambio de uso.
- Excavación de nuevos sótanos.
FASES DE UN RECALCE
􀂉 Refuerzo y apoyo provisional de la estructura, si se precisa.
􀂉 Transferencia de cargas de la cimentación primitiva al apoyo provisional.
􀂉 Análisis de la estabilidad del terreno ante la excavación.
􀂉 Construcción de la nueva cimentación.
􀂉 Transferencia de las cargas a la nueva cimentación.
REFUERZO Y APOYO PROVISIONAL
EDIFICIOS ANTIGUOS.
􀂉 Puede ser complejo y costoso.
􀂉 Puede exigir grandes operaciones auxiliares.
- Refuerzo de muros.
- Zunchado de columnas.
- Relleno o arriostrado de huecos.
EDIFICIOS MODERNOS.
􀂉 Apeos interiores.
􀂉 Apuntalamientos exteriores.


LAS ESTRUCTURAS AUXILIARES DE SUJECCIÓN EN LA EDIFICACIÓN
Sirven para sostener el edificio durante la ejecución de la obra, el refuerzo o el recalce.
Permiten trabajar en razonables condiciones de seguridad y evitar daños en la edificación colindante.
Precisan un diseño sumamente cuidadoso.
No pueden quedar sin estudio.
Problema principal
Deben ser capaces de sostener el edificio si falla el apoyo.
Dimensiones importantes.
Contrapeso.
TIPOLOGÍAS DE APEOS.
Apuntalamientos.
Apoyados en el terreno.
Con contrapeso.
Anclados.
Acodalamientos.
Acodalamiento entre edificios.
Acodalamiento entre edificio y terreno.
Apeos.
Con tornapuntas.
Con puntales.
Con vigas aguja.


TRANSFERENCIA DE CARGAS DE LA CIMENTACIÓN PRIMITIVA AL APOYO PROVISIONAL.
SISTEMAS DE TRASFERENCIA.
􀂉 Cuñas.
􀂉 Gatos hidráulicos.


CONSTRUCCIÓN DE LA NUEVA CIMENTACIÓN
􀂉 ESTABILIDAD DE LA EXCAVACIÓN.
Aproximación por bataches.
Aproximación por pozos.
􀂉 ESTABILIDAD DE LA ESTRUCTURA Y DEL CIMIENTO ANTIGUO.
El material más empleado es el hormigón.
Debe retirarse la madera de la entibación si no se afloja el terreno.
Algunos autores lo consideran innecesario: Las fibras de celulosa de la madera se petrifican y permanecen in situ.

JUAN PÉREZ VALCÁRCEL

27.9.13

EL ADMINISTRADOR DE FINCAS FRENTE A LA INSPECCIÓN TÉCNICA DE EDIFICIOS

El administrador de fincas ante la inspección técnica de los edificios
¢ La calidad de la vivienda es el conjunto de características y prestaciones que una vivienda debe tener para cumplir eficientemente su función social, adaptándose en cada momento a los estándares de seguridad y confort.
¢ La calidad está en los materiales, en la ejecución, en los avances tecnológicos y sociológicos, pero también debe mejorar todo el proceso de la rehabilitación de un edificio, empezando por la concienciación y responsabilización de la propiedad, que es quien tiene la obligación de someter al edificio de viviendas a la INSPECCION TÉCNICA DEL EDIFICIO (ITE), y continuando por la profesionalidad de los todos los agentes que intervienen en el proceso rehabilitatorio (técnico, administrador, usuario, constructor, administración local, autonómica y estatal, entidades financieras, etc.).
¢ La ITE surge como una evolución del mantenimiento, pues los porcentajes de lesiones por falta de mantenimiento ascienden hasta el 85% en los edificios recientes (15% de lesiones graves) y al 55% en los edificios antiguos (45% de lesiones graves).
En este punto es preciso incidir, aunque es complicado en los momentos actuales, en la conveniencia de dotar de utilidad a esa inspección técnica mediante un documento de calidad (recomendando incluso una diagnosis en casos de dudosa cualificación).
El Decreto indica un tipo de inspección visual y respecto de los elementos sobre los que se ha tenido acceso, no siendo objeto de la inspección detectar vicios ocultos, ni prevenir causas sobrevenidas.
Esa inspección visual cuya finalidad es detectar deficiencias muy graves, graves, leves o nulas, requerirá en gran manera la pericia y la experiencia del técnico que la realice (arquitecto o aparejador) y de la uniformidad de criterios que se tomen para cualificar esas deficiencias.
Es en este punto donde la propiedad debe estar bien aconsejada y confiar en un técnico responsable que pueda convertirse en el técnico de cabecera o persona que mejor conozca las necesidades del edificio y que mejor lo gestione técnicamente.
¢ La administración también debe comprometerse en este proceso de calidad, no solamente emitiendo los certificados de aptitud, sino velando por la profesionalidad, homogeneidad en los mínimos exigibles y utilidad de esa información, y a la vez tomando las medidas administrativas pertinentes en las situaciones que lo precisen.
Lógicamente, al administrador de fincas le interesa esa calidad, utilidad y pericia en la conservación y mantenimiento de los edificios.
Objetivo: ITE = Información
¢ Una buena información facilita la actuación contra la patología. La documentación aportada debe ser de utilidad al usuario. Esa utilidad viene dada por la organización del propio documento, por su claridad expositiva y, sobre todo, por la accesibilidad o fácil
comprensión de los datos que figuran en el mismo. Es aquí donde la información gráfica o, mejor, fotográfica hace tomar conciencia a la propiedad de la necesidad de actuar sobre esa patología que es evidente la imagen.
¢ El máximo conocimiento sobre el funcionamiento y estado del edificio debe estar equilibrado con el coste de la ITE.
¢ Es de vital importancia conocer físicae históricamente el edificio. Disponer de los antecedentes, obras y reformas efectuadas ayuda a comprender el comportamiento del edificio.
¢ La mejor información la proporciona el libro del edificio. La ITE puede iniciar esa información técnica necesaria para disponer del libro del edificio existente.
¢ Es importante que, dentro del proceso de la puesta al día del edificio, se sigan los criterios técnicos y de gestión de profesionales con experiencia en el campo de la rehabilitación, dado que, por la cantidad de trabajo a realizar y el exceso de demanda, pueden existir casos de contratación ineficaz y descontrolada.
Objetivo: ITE = Mantenimiento preventivo
¢ Es el cuidado constante de los edificios. Su característica distintiva es la continuidad de la intervención. Este aspecto la diferencia del resto de operaciones realizadas en el edificio (reparación, restauración, etc.), que tienen carácter puntual.
¢ Implica un seguimiento del estado de salud del edificio. La filosofía enlaza con la sostenibilidad en el proceso global edificatorio, que entra en contradicción con el concepto tan enraizado hasta ahora en la sociedad de consumo de “usar y tirar. En esta época de ajustes económicos, nos conviene conservar nuestro patrimonio y no debemos dejar que se deteriore ni que llegue a necesitar rehabilitaciones, que en ciertos casos pueden ser de coste muy elevado.
¢ Así pues, el MANTENIMIENTO se entiende como una serie de operaciones periódicas, que se realizan con la finalidad de conservar, en
las mejores condiciones posibles, los elementos constructivos e instalaciones del edificio, de manera que se alargue la vida útil del inmueble y se garanticen sus condiciones de uso.
¢ Independientemente de la relación y cualificación de las patologías detectadas con sus plazos de corrección, es conveniente establecer un calendario de inspecciones y operaciones de mantenimiento, a modo de manual que se incluirá en ese libro de mantenimiento.
Lógicamente, al administrador de fincas le interesa esa buena información, conocimiento y funcionamiento del inmueble para conservar y mantener adecuadamente los edificios.
OBLIGACIÓN DE LA ITE
Obligación: ITE y marco legal histórico del mantenimiento
La propiedad, horizontal y vertical, siempre es el responsable final.
¢ El informe deberá ceñirse al formato indicado en el Decreto y se tramitará telemáticamente al fichero común de la administración, donde figurarán los datos de todos los informes presentados, las inspecciones administrativas y los certificados de aptitud
emitidos.
¢ Es obligación del técnico inspector notificar a la propiedad y al ayuntamiento deficiencias que comporten riesgo para las personas, para que se adopten las medidas pertinentes.
¢ El técnico deberá notificar a la administración situaciones anómalas con apariencia de “infrahabitatge”. No debe confundirse situación anómala con utilización anómala de la vivienda.
Obligación: Propiedad del inmueble:
¢ Los propietarios y los usuarios tienen obligación de facilitar el acceso a las viviendas y demás entidades necesarias para la inspección.
Lógicamente, el administrador de fincas, como asesor de la propiedad respecto de sus obligaciones, le interesa facilitar la gestión del proceso para conservar y mantener adecuadamente los edificios.
CONSIDERACIONES FINALES
¢ Los clientes de los administradores son las propias fincas, es decir los inmuebles, con toda la casuística que le es inherente, tanto en propiedad vertical como, sobre todo, en la horizontal.
¢ El administrador de fincas es el primer interesado en que el inmueble tenga acreditados los niveles de calidad exigibles en cada momento. La ITE puede ser una herramienta adecuada.
¢ El administrador de fincas es el primer interesado en estar adecuadamente informado sobre el estado y mantenimiento del inmueble de manera que pueda garantizar su correcto uso y funcionamiento en base a los requerimientos de cada momento.
¢ El administrador de fincas es el primer interesado, como asesor de la propiedad, en mantener el estatus de agente que facilita la gestión del proceso del mantenimiento, primero corrector y después preventivo, del inmueble. Es conveniente insistir en la cultura del mantenimiento.
¢ Debe conseguirse la profesionalización específica todos los agentes: técnicos, gestores, constructores, etc. que intervienen en el proceso de rehabilitación de un inmueble. En los momentos actuales, la experiencia en el sector de la rehabilitación es fundamental para garantizar la corrección de ese proceso.
¢ Es necesario buscar un equilibrio adecuado entre la obligación normativa y la situación económica actual (la rehabilitación no puede solucionar ella sola la crisis del sector de la construcción).
¢ Sería interesante que la ITE sirviera para unificar y clarificar la proliferación de normativas existentes en el sector.
¢ Es preciso crear incentivos fiscales y mejorar las ayudas financieras para que la herramienta de la ITE sea operativa y encauce el proceso de rehabilitación en los inmuebles existentes.
¢ Todos los agentes que están implicados en el proceso que se inicia con la ITE deben velar por la calidad y utilidad de la documentación que nos aporta, de manera que el proceso de conservación del inmueble tenga continuidad en el tiempo y así se consiga alargar su vida útil.
Bienvenida sea la inspección técnica de los edificios si se convierte en el elemento catalizador de el proceso de rehabilitación y mantenimiento que desde hace años defendemos todos los agentes del sector implicados.

Carlos T. Pérez Sánchez

25.9.13

REHABILITACIÓN CON ACERO

Técnicas de fijación sobre lo existente
Técnicas para fijar, pegar, montar...
Pernos de expansión, pernos de anclaje
Los pernos de expansión o los pernos de anclaje permiten sujetar cargas moderadas y pesadas en los elementos de alma llena. Los pernos de expansión están compuestos por un tornillo o perno y de un taco metálico. Los espárragos de anclaje están compuestos por una varilla roscada de punta cónica y una tuerca, sin taco.
Los pasos de montaje son 3:
1. Perforar el orificio mediante martillo perforador,
2. Colocar el perno en el orificio,
3. Apretar la pieza.
NB: En el caso del hormigón, los espárragos resisten una carga de hasta 8 kN.


Anclaje químico o sellado químico
El sellado y el anclaje químico permiten fijar directamente una varilla roscada en hormigón o materiales de alma llena. La carga admisible es muy alta y el sellado es prácticamente indestructible. El mortero químico puede utilizarse incluso para anclar los redondos de acero en una estructura. Los pasos de montaje son 5:
1. Perforar el orificio con perforador,
2. Limpiar bien el orificio,
3. Llenar el orificio con mortero,
4. Colocar la varilla roscada,
5. Fijar la pieza.
NB: Los espárragos resisten cargas de hasta 90 kN de carga. El resultado depende del material y de la corrección de la fijación (limpieza del orificio…).


Pernos de anclaje de dos patillas y grapas de anclaje
La grapa de anclaje y el perno de anclaje de dos patillas existen desde antiguo y constituyen una solución de fijación apta para los casos de uniones que trabajan únicamente en cizalla. Sin embargo, su uso es incorrecto para las piezas solicitadas bajo un esfuerzo que tienda a la separación, cuando forman parte del dispositivo de estabilidad de la estructura. En ese caso, es necesario adaptar los sistemas clásicos como barras con anclaje de cruz u otros anclajes de martillo…
El perno de anclaje de dos patillas tiene una espiga hendida de 4 o 5 cm en el extremo liso. Para mejorar el agarre de anclaje, se separan las mitades de la espiga en caliente.
Las grapas son planas, de acero bruto o galvanizado soldado o atornillado sobre la pieza a unir, con extremos configurados simplemente en ángulo recto o, como en el perno de dos patillas, hendidos y separados en caliente o en frío según el espesor.
Su ejecución es sencilla y por tanto económica. Se usan en el montaje definitivo de marcos y umbrales pesados. También sirven para fijar elementos de consolidación o añadidos para la rehabilitación.


Placas de preanclaje con pernos soldados
Las placas de preanclaje se emplean normalmente en nuevas construcciones y pueden, en ciertos casos, usarse en trabajos de
rehabilitación.
Las condiciones de uso en rehabilitación son sencillas. Por un lado, hay que fijar las placas en un soporte en buenas condiciones y capaz de soportar los esfuerzos transmitidos una vez aplicada la carga. Por otro, es necesario poder aplicar el mortero o cemento.
Este método da buenos resultados en el caso de antiguos muros encofrados, en los que se repara el hormigón dañado en la zona de anclaje.


Fijación de una viga en un muro existente mediante chapa frontal con clavijas (cargas pequeñas y medianas)
La fijación de las vigas metálicas en los muros de mampostería es una práctica habitual.
Las viguetas de acero se benefician, gracias a las propiedades del acero, de luces consecuentes con un empleo de espacio vertical útil reducido que llega a ser nulo al utilizar una viga integrada con losa. La unión de la losa y de la viga por medio de conectores puede aumentar considerablemente la luz.
El éxito de esta operación está condicionado a la naturaleza de los esfuerzos transmitidos al punto de apoyo, y también a la resistencia intrínseca del muro soporte. Así, para un mismo caso, la carga admisible variará según estemos en presencia de un muro de ladrillo, de mampostería tradicional o de hormigón encofrado.
La técnica de las chapas frontales fijadas con clavijas es apropiada para pequeñas y medianas cargas inferiores a 20 kN. Por encima de este valor, es necesario verificar cuidadosamente la capacidad del material y el comportamiento de los anclajes químicos cuya capacidad de resistencia corre el riesgo de verse disminuida por el material soporte. El autor considera útil recordar que un anclaje simple mediante anclaje químico en ladrillo no da el mismo resultado que una viga montada en apoyo en una cavidad de mampostería cuya ejecución se detalla en la ficha siguiente.


Anclaje de vigas metálicas mediante fijación en cavidad en los muros existentes (todo tipo de carga)
La técnica de fijación en cavidad es milenaria, ya conocida por griegos y romanos.
En la rehabilitación, los orificios de la cavidad se practican antes del montaje de las vigas que primero se nivelan, luego se calzan y por último se anclan de manera definitiva mediante material. Para obtener una buena resistencia, la parte encerrada dentro del muro debe ser lo suficientemente grande. También se debe adaptar la capacidad de rotación de la viga para no dar lugar a un empotramiento.




Fijación de un vigueta de acero sobre una viga o pilar existente de hormigón armado
En ocasiones, las estructuras en buen estado de una construcción de gran tamaño pueden conservarse y se les puede dar un nuevo uso en la medida en la que son capaces de soportar la nueva distribución de cargas de la construcción ya modificada.
Las ilustraciones mostradas, más arriba, representan: a la izquierda: el montaje de una viga de acero anclada sobre un pilar de hormigón, a la derecha: una viga de acero fijada mediante una placa y anclaje químico sobre una viga de hormigón armado. En ambos casos la técnica es similar.
Una vez que se ha comprobado la resistencia y la estabilidad de los esfuerzos aplicados (esfuerzo cortante, momento flector) generados por las nuevas cargas, se realizan los orificios del soporte con los medios apropiados como por ejemplo una herramienta de corte con diamante…
El corte no debe dañar el acero de la armadura del hormigón. El corte de los redondos es especialmente perjudicial cuando la armadura trabaja a flexión. En el caso que se dé este tipo de manipulaciones en la estructura, hay que tratar con mucha precaución las uniones que producen efectos de empotramiento.
Estos efectos son perjudiciales para el funcionamiento de la estructura cuando no se han tenido en cuenta; y cuando se trata de efectos deseados, son muy difíciles de llevar realmente a cabo.




Montaje de una viga complementaria a un muro encofrado existente
Al rehabilitar, la fuerte cohesión de los muros de hormigón encofrados se presta fácilmente al montaje de vigas metálicas complementarias.
Por una parte, la resistencia estructural de los muros es adecuada porque tienen una carga admisible elevada; por otra parte, el montaje de placas fijadas con pernos o la realización de orificios en el muro por medio de herramientas de corte apropiadas es preciso y permite el montaje de elementos de unión de manera satisfactoria. Existen varios métodos para anclar una viga en un muro existente.
El método empleado depende de los esfuerzos a transmitir. El soporte simple de una viga absorbiendo el esfuerzo cortante se llevará a cabo: sea por medio de una placa fijada con anclaje químico como indica la ficha anterior, sea montando la viga en una apertura practicada a tal efecto con calzado por medio de rastreles. La absorción de un momento flector es más compleja. Es necesario en primer lugar calcular la resistencia del muro y a continuación practicar una cavidad donde se anclarán armaduras complementarias a la armadura existente y una placa fijada con espárragos soldados.




Pierre Engel para www.constructalia.com

23.9.13

METODOLOGÍA DE INSPECCIÓN TÉCNICA DE EDIFICIOS (IV)

FASE 6: ASIGNACIÓN DE CAUSAS PROBABLES
La asignación de causas probables a los deterioros detectados es una fase algo peculiar dentro del método presentado, por varias razones, entre las que pueden apuntarse las siguientes:
1. No es un paso que tenga un éxito garantizado. En efecto, mientras que la ejecución correcta y ordenada de las demás fases garantiza el éxito de las tareas abordadas, en la asignación de causas el método es importante, pero influyen mucho los conocimientos técnicos, la experiencia y la intuición.
2. No es estrictamente necesaria en la ITE. Si, por los motivos que sea, no es posible desarrollar esta fase, la ITE no queda incompleta. Recuérdese que la intención de la ITE es determinar el estado actual del edificio a través de una inspección tan somera como sea posible. Si se llega a determinar el estado actual, puede realizarse un dictamen sin que sea indispensable el conocimiento de las causas. Este conocimiento, en cambio, resulta imprescindible para abordar los trabajos de rehabilitación del edificio.
3. Es la fase más integradora, ya que intervienen los síntomas y deterioros, los elementos en los que se dan y las funciones que cumplen estos elementos.
Esta tarea debe abordarse en este punto del método, y no al final de la ITE. Esto es debido a que es preferible determinar las causas con la mente abierta y la inspección reciente. Si se llevan a cabo la categorización de deterioros y la evaluación de las posibles consecuencias, se corre el riesgo de que, si las posibles consecuencias son graves, surja el deseo de encontrar una causa “suficientemente importante”, que esté acorde con la gravedad del diagnóstico. En casos extremos, es posible que aparezca en el técnico, en elcliente o en ambos la idea de encontrar una causa que alivie el gasto económico o elimine la responsabilidad del propietario. También puede darse el efecto contrario, que la ausencia de consecuencias importantes lleve a un trabajo “ligero” en la asignación de causas.
En la asignación de causas probables entra en juego la segunda pizarra. En ella se colocan en Post-It blancos las causas posibles, y cada deterioro se toma de la primera pizarra y se coloca bajo la causa más probable a la que puede ser atribuido (figura 4).
La herramienta más indicada en esta fases sería un análisis causa efecto (diagrama Ishikawa), para sistematizar la identificación de relaciones entre causas y deterioros.
La fase se completa cuando se cumplen simultáneamente dos condiciones:
1. La primera pizarra no contiene ningún deterioro: esto quiere decir que se han agotado todos los daños detectados. La asignación no suele ser biunívoca, es decir, que o bien varios deterioros son ocasionados por la misma causa, o, al contrario, un deterioro surge por la conjunción de más de una causa. En este caso, las causas coadyuvantes se colocan juntas en la segunda pizarra. Normalmente el número de causas es pequeño, siendo mayor el número de deterioros observados.
2. Se ha comprobado que la verosimilitud de las hipótesis realizadas es máxima enfrentándolas con las hipótesis de causas alternativas. El examen de verosimilitud se basa en la congruencia y compatibilidad de causas y deterioros.
En esta fase hay que recordar dos frases célebres: “las cosas deben ser tan simples como sea posible, pero no más simples” (A. Einstein), y “cuando se han descartado todas las demás hipótesis, la última, por improbable que parezca, tiene que ser la verdadera” (A. Conan Doyle, en boca de Sherlock Holmes).



Figura 4. Las dos pizarras al final del proceso

FASE 7: ESTABLECIMIENTO DE LAS POSIBLES CONSECUENCIAS
Cada uno de los deterioros detectados o inferidos a partir de los síntomas tiene dos aspectos que es preciso evaluar:
1. Cuál es la previsible evolución futura del deterioro, tanto a corto como a largo plazo.
2. Qué riesgos se derivan de la existencia del deterioro. Estos riesgos pueden ser:
 Para la integridad del edificio (riesgo máximo)
 Para la integridad de los habitantes del edificio o sus visitantes
 Para la integridad de otras personas, tales como peatones o usuarios de vehículos en la vía pública
 Para la funcionalidad del edificio
 Para la apariencia del edificio (exterior).
 Para la apariencia del edificio (interior) (riesgo mínimo).
FASE 8: DICTAMEN FINAL DE LA ITE (FAVORABLE O DESFAVORABLE)
El mejor de los casos posibles es que los deterioros sean nulos o muy pequeños, no afectando más que a la apariencia del edificio: el dictamen será favorable. Sin embargo, esta no es siempre la realidad. Si se aplica el método descrito (o cualquier otro, completo), pueden darse hasta cuatro resultados, contenidos en la tabla 7.
Como puede verse, existen cinco posibles resultados de la intervención de un técnico competente. En dos de los casos el dictamen será favorable, mientras que en otros dos el dictamen será desfavorable. Únicamente en el caso tercero el resultado no es totalmente concluyente, por lo que debe realizarse una inspección adicional, empleando medios más costosos y concluyentes que una inspección visual y el examen de una respuesta a ensayos simples. En caso de que la propiedad no acceda a desembolsar el coste de la nueva inspección, la ITE debe terminarse con un dictamen de desfavorable.

Tabla 7. Posibles resultados de una ITE

RECOMENDACIÓN DE LA DOCUMENTACIÓN A ENTREGAR
Una vez finalizado el proceso, queda únicamente elaborar la documentación a entregar al cliente y al Ayuntamiento, La ordenanza marca como obligatorios los siguientes documentos:
 De una ITE favorable:
 Acta de inspección
 Ficha urbanística
 De una ITE desfavorable:
 Acta de inspección
 Ficha urbanística
 Informe
Además, y con independencia del dictamen final, es conveniente entregar al cliente un informe completo, con copia de las fichas y listas elaboradas. Una copia de todo lo entregado al cliente debe quedar en los archivos del técnico que realiza la ITE, a ser posible firmada por el Cliente. Este informe suele acompañarse de una carta en la que se da el trabajo por terminado y se informa al cliente del dictamen alcanzado, justificándolo brevemente.

Manuel G. Romana. José Carlos Cortés