27.11.12

TIPOS DE HORMIGÓN Y PROPIEDADES (II)

2.2 Hormigones según el tipo de armado
Además de la clasificación en función del modo de fabricación cabe clasificar al hormigón en función de su tipo de armado. Desde este punto de vista, caben dos tipos básicos: El hormigón armado y el hormigón pretensado. Éste último se divide, a su vez, en dos tipos de armaduras adherentes o de armaduras no adherentes. A ambos se suma el hormigón en masa, utilizado en grandes macizos donde predomina la necesidad de masa antes de otras características.
2.3 Hormigones según el tipo de propiedad adicional
A la tradicional composición del hormigón de cemento, agua y áridos, se le añadieron en los años ochenta las adiciones resultantes de determinados procesos industriales. Pero este cambio no produjo efectos importantes sobre el hormigón mismo. Al contrario, en sus primeros usos, produjo hormigones poco durables por la alegre sustitución de cemento por ceniza traspasando umbrales de seguridad al respecto.
Sin embargo, la paulatina utilización de polímeros como aditivos mientras el hormigón fue una tarea de la obra y la rápida difusión cuando el hormigón se convirtió en un sector industrial especializado, sí ha provocado un cambio notable en el catálogo de hormigones.
Como resultado se puede hablar de hormigones ligeros, hormigones reforzados por fibras y hormigones autocompactables. Además de una larga lista de aplicaciones secundarias como material de rehabilitación.
2.4 Hormigones según el carácter de los materiales
En la fabricación de hormigón ya se había empleado residuos de procesos industriales, tales como las cenizas volantes o el humo de sílice. Es decir se fabricaba hormigón con connotaciones medioambientales. Pero la influencia de las políticas medioambientales está surtiendo efecto en estos momentos con el empleo de áridos reciclados. Es decir con el empleo de áridos procedentes de hormigones previamente demolidos.
2.5 Hormigones elaborados en obra


Arriba una instalación de obra completa, que si cumple determinadas condiciones puede considerarse una central y a la derecha una hormigonera elemental de 100 litro de hormigón. Las primera es una tipo muy utilizado en obras de cierta envergadura en las que se presume un consumo alto de hormigón y, La segunda es un tipo que, afortunadamente, está en vías de desaparición, incluso para la fabricación de morteros.
Entre ambas se sitúan un amplia gama de instalaciones que permiten controlar con mayor o menor rigor la dosificación del hormigón, última causa de que el hormigón alcance o no las características buscadas. En especial, ha sido, tradicionalmente, muy complicado conseguir que las instalaciones de obra controlasen la cantidad de agua añadida, dado que los dosificadores, cuando existían eran corregidos en función de las exigencias de los operarios que estaban colocando el hormigón en los encofrados. Provocando así una modificación de la dosificación que alteraba la relación agua/cemento y, con ella características tan importantes como la resistencia o la durabilidad. Las instalaciones más primitivas para fabricar hormigón deben ser sustituidas por formas más seguras de garantizar las características del hormigón fresco.
2.6 Hormigones elaborados en central
El hormigón preparado en central no tiene como rasgo distintivo la condición de central (instalación que cumple las condiciones del artículo 69 de la EHE), puesto que también puede ser central una instalación de obra, sino la de estar dosificado en instalaciones externas a la obra desde las que se expide a cada tajo. Es decir, una central puede no producir hormigón preparado pero el hormigón preparado debe ser fabricado en central.
El hormigón preparado, una vez dosificado, es colocado en diversos grados de mezclado en las cubas – hormigoneras en las que, al tiempo que son transportado a la obra se termina de mezclar para llegar listos para el empleo en la obra.
En la fotografía se puede comprobar como un camión recibe una carga de hormigón para su transporte. Las cubas de los camiones tienen una capacidad comprendida (hoy en día) entre 6 y 10 m3.


2.7 Hormigón prefabricado
La próxima revolución del hormigón está relacionada con el hormigón prefabricado. Todavía no ha alcanzado gran presencia en las obras de edificación de viviendas pero sí en las obras de edificación industrial.
En la fotografía se pueden observar los paneles de hormigón prefabricado utilizados para la fachada de un edificio industrial.


2.8 Hormigón armado
El hormigón armado es el resultado de combinar debidamente hormigón fresco y armaduras pasivas de acero para producir un elemento que resiste acciones que provocan tensiones de compresión y de tracción. Estos elementos se consiguen tanto en obra como en factorías (prefabricados).
En la fotografía se observa el vertido de hormigón sobre las armaduras pasivas dispuestas para componer un elemento superficial de hormigón armado. El dispositivo en primer plano es un vibrador que permite la compactación del hormigón fresco. El hormigón armado se caracteriza porque sus armaduras (pasivas) no están sometidas a tensiones hasta que la pieza recibe las acciones previstas.


2.9 Hormigón pretensado
La característica distintiva del hormigón pretensado es que sus armaduras (activas) están sometidas a tensiones antes de que la pieza de la que forman forma esté sometida a las acciones previstas. Desde este punto de vista existe el hormigón de armaduras pretesas y postesas. En el primero las armaduras son tesadas (objeto de tensiones de tracción) antes del hormigonado de la pieza (pretesado de armaduras). En el segundo las armaduras son tesadas después del hormigonado de la pieza.
En el primer caso la transferencia de tensiones al hormigón se produce por contacto directo entre las armaduras y el hormigón endurecido al proceder al corte de las armaduras.
En el caso de pretensado no adherente se procede introduciendo las armaduras a través de las vainas previstas antes del hormigonado y tesando las armaduras con posterioridad (postesado). En este caso, la transferencia de tensiones de las armaduras al hormigón se produce cortando las armaduras acuñadas en los extremos, pues no hay contacto entre éstas y el hormigón a lo largo de la pieza.