24.1.11

SUELO RADIANTE: REGULACION

Inercia del Suelo Radiante
La calefacción por suelo radiante tiene una inercia más importante que una calefacción por radiadores ya que su espesor de solera debe ser de 4 cm. por encima del tubo.
De cara al confort, la inercia del suelo radiante tiene dos efectos:
• Efecto Favorable frente a una acción todo o nada de la regulación. En este caso, la acción todo o nada se traduce en variaciones muy lentas de la temperatura ambiente y con una amplitud moderada (ver gráfico inferior).
• Efecto Desfavorable frente a una variación súbita de la temperatura de consigna (temperatura marcada en el termostato) o un cambio repentino del valor atribuido a una variable perturbadora, como es el caso de las aportaciones gratuitas (radiación solar, aumento del número de personas, etc.).
Autorregulación del Suelo Radiante
De lo anterior, podemos deducir que mientras sea la temperatura exterior la única variable condicionante de la temperatura ambiente, la regulación del suelo radiante, aunque todo o nada, ofrece un nivel de confort superior a cualquier otro sistema de calefacción.
Sin embargo, el confort es menor en casos de intermitencia (tiempo de puesta en calor importante) o de aumentos de las aportaciones gratuitas (sobrecalentamiento).
El fenómeno fundamental relativo al aprovechamiento de las aportaciones de calor gratuitas en el caso del suelo radiante es el antagonismo entre el efecto de inercia (efecto negativo) y la baja temperatura (efecto positivo).
El efecto positivo es mayor cuanto más importante es el aislamiento térmico del edificio. Los gráficos central e inferior comparan el comportamiento frente a una aportación solar de un suelo radiante regulado por termostato de ambiente con una calefacción por radiadores de aceite regulados por termostato de ambiente con resistencia anticipadora. G (W/m3 K) es el coeficiente volumétrico de las pérdidas de calor por transmisión (definido en las reglas Th-G de la norma francesa). Si un local está bien aislado, el valor de G será bajo. Por el contrario, si está mal aislado, el valor de G será más elevado.
Observando los gráficos adjuntos, se deduce que en el caso de un local mal aislado (gráfico inferior G=0,83 W/m3 K) el sobrecalentamiento es ligeramente superior para el suelo radiante. En cambio, en el caso de un local bien aislado (gráfico central con G=0,65 W/m3 K) los dos sistemas tienen un comportamiento muy similar (considerando un desajuste de 1°C del punto de consigna). De la misma manera, en ausencia de regulación específica en un local, se puede observar que el fenómeno de autorregulación del suelo radiante se hace más patente cuando el suelo radiante funciona a más baja temperatura y cuanta menos inercia tenga.
Tenemos: q = α • (Ts-Ta)1,1
siendo: q: la cantidad de calor cedida al ambiente (W/m2); α: el coeficiente de transmisión global del suelo expresado en W/m2 K (α=8,92 W/m2K según el proyecto de Norma Europea de suelo radiante); Ta: la temperatura ambiente (°C); Ts: la temperatura superficial del suelo (°C).
Analizando esta fórmula, se ve que si aumenta la temperatura ambiente (Ta), inicialmente en 20°C, debido a una aportación de calor (incidencia solar p.e.), la cantidad de calor cedida al ambiente (q) disminuye y se restablece así la temperatura ambiente 20°C.
Las ventajas principales de este fenómeno de autorregulación son el mayor confort y el ahorro de energía. En una habitación calefactada por radiadores o aire en la que entre de pronto un grupo de personas o incida la luz solar, se producirá un sobrecalentamiento mayor y un mayor consumo de energía que si la habitación estuviese calefactada por suelo radiante. Ya que en el caso del suelo radiante éste deja de emitir calor cuando se reduce la diferencia de temperatura entre el suelo y el ambiente