6.8.13

LOS NUEVOS ENFOQUES DEL DISEÑO ARQUITECTÓNICO

La transición como proceso ha definido diversas orientaciones implícitas en una situación de cambio donde se pone en juego la creatividad, la experimentación y la búsqueda de propuestas alternativas con las cuales afrontar la nueva situación.
Con relación al proyecto arquitectónico lo creativo según Manzini, se expresa en la necesidad de replantear las formas productivas del hacer, las cuales deberían tender hacia el equilibrio ecotecnológico.
Lo creativo se encuentra en la capacidad de refundir el diseño entre los ciclos de la materia y los flujos de la energía, compatibles con el ambiente, expresada en la fórmula “de la rigidez a la flexibilidad” [MANZINI, 1996].
Así, como la arquitectura de la época de la industrialización se diseñó sin una preocupación hacia a los problemas ambientales y más bien con una actitud de dominio, depredación y contaminación de la naturaleza. En general, el estilo arquitectónico internacional, se asumió como una solución casi única para toda la humanidad, para todo lugar y tiempo.
En la actualidad, el enfoque pretende el contacto o la conexión entre la primera naturaleza, la preexistente y la segunda naturaleza, la que hemos construido, la artificial, la que se encuentran en la búsqueda de lo apropiado, en el acoplamiento de las condiciones, en términos de sistemas dinámicos y del paradigma entrópico.
 
Fig. Nº 49 ESQUEMA EL EDIFICIO COMO UN ÁRBOL
Relación de orden vertical y horizontal en una estructura natural y artificial.
Dibujo: R. Serra.

Los diversos enfoques fomentados por esta nueva actitud, asociados con el proceso de transición energética tienen un origen común, y por tanto resulta complejo analizarlos por separado, ya que, de alguna manera son visiones simultáneas, que persiguen los mismos objetivos, es decir, son desarrollos que forman parte de un mismo discurso expresado con diferentes matices. Desde esta perspectiva, hemos organizado los enfoques de diseño en tres ámbitos: energético; ecológico y sostenible, que se especifican a continuación.

EL ENFOQUE ENERGÉTICO
El enfoque energético, surge casi exclusivamente como un planteamiento de ahorro de energía asumido desde la arquitectura bioclimática, dando paso posteriormente a una concepción integral de diseño energético y de eficiencia energética, en la que se tiene en cuenta toda la complejidad de sistemas y componentes asociados al proyecto de arquitectura, tanto en su fase de construcción como de mantención.
Antes de la crisis energética de los años setenta, una práctica habitual del proceso de diseño, era que los edificios se proyectaban con muy poca consideración al problema del ahorro energético. Así, una vez concebido el proyecto por el arquitecto, se llevaba a un ingeniero para que sin estropear el diseño arquitectónico incorporara los sistemas de climatización y acondicionamiento ambiental. Debido a que el principal objetivo del diseño de edificios era proporcionar confort ambiental para apoyar y reforzar las habilidades productivas de las personas. La calefacción, la refrigeración, el control de humedad y aire, no se observan como sistemas y técnicas relacionadas, sino, como condiciones en sí mismas productoras de “confort humano”, sin reparar en el ahorro energético.
La crisis energética implantó un desarrollo integral del diseño, con la mayor participación e integración de los diversos profesionales. Desde ese período el enfoque energético junto al diseño solar, bioclimático, o diseño biomórfico son las concepciones de un diseño sensible al clima, que describen con mayor precisión la conexión entre la biosfera y la forma de los edificios [SMITH & PITTS, 1997] .

Fig. Nº 50 DUCTOS DE VENTILACIÓN E ILUMINACIÓN NATURAL
Integración de componentes pasivos en la arquitectura sostenible
Fuente: (1) Arquitectura bioclimática. Marco Sala
(2) Informativo UPC. Proyecto R. Serra.

El proyecto solar, por su parte se ha ofrecido desde siempre como una alternativa limpia no contaminante del medio ambiente y de ahorro de energía. Inicialmente, su desarrollo estuvo sujeto a los artefactos creados para aprovechar la energía solar adosados al edifico, aparatos y elementos que con el tiempo forman parte de un lenguaje arquitectónico característico y reconocible, como por ejemplo: los colectores solares integrados a las paredes o tejados, invernaderos o galerías solares adosadas a las fachadas.
 A pesar de que muchos de estos esfuerzos resultaron nada simples y poco económicos, en la actualidad, gracias a esas experiencias, existen criterios de diseño, tecnologías y materiales que incorporados al proceso inicial del proyecto permiten conseguir un buen funcionamiento energético del edificio.
El óptimo aprovechamiento de los recursos energéticos ambientales en los edificios ya no se plantea en términos de incorporar elementos adosados al edificio, sino que, el edificio en su totalidad es entendido como productor de energía, capaz de captar o “cosechar” la energía que le rodea y que recibe. De esta manera la energía introduce la vida a la forma; al mundo inanimado de la materia arquitectónica, incorporándose a los procesos y al devenir [FERNÁNDEZ–GALIANO, 1991]

Fig. Nº 51 COSECHANDO ENERGIA / FACHADAS SOLARES
(1) Biblioteca Nacional de Francia, Paris
(2) Fachada de paneles fotovoltaicos, Museo de Mataró
Fotos: J Guerra

No obstante, según el planteamiento de autores como Jeremy Rifkin y Ezio Manzini, el papel que desarrolla la energía desde la innovación tecnológica y la evolución socio-cultural, aún es ineficiente, puesto que no logramos que la materia artificial pueda asimilar a la materia natural, cuestión que requiere de una tecnología muy distinta a la actual.
Los esfuerzos de transformación energética están asumidos desde diferentes aspectos. Por una parte, se realizan a través de nuevos materiales de construcción que participan como las sustancias energéticas. Y por otra, se ejecutan mediante el análisis de las propiedades físicas del edificio aplicadas durante su proceso de diseño. Explotando la tecnología solar pasiva para calefacción, refrigeración, iluminación y ventilación natural; e incorporando las variaciones estaciónales o diarias del medio ambiente exterior, con el fin de reducir la dependencia de los sistemas mecánicos y eléctricos, como también, los efectos a largo plazo en el balance energético y medioambiental [LEWIS, 2000].
 
2. EL ENFOQUE ECOLÓGICO
En un principio, el enfoque ecológico se comprendió como un movimiento alternativo, que intentaba regresar al vínculo original hombre–naturaleza. Hoy, desde una visión holística, se plantea la idea de entender el edificio como un ecosistema abierto y de naturaleza evidentemente artificial.

Fig. Nº 52 VÍNCULO ECOLÓGICO: TIERRA / A GUA/VIENTO/ SOL
(1) Cubierta vegetal, edificio RVU uno de los edificios del campus de las cadenas de televisión. En Hilversum, Holanda
Foto: J. Guerra.
(2) CASA DEL AGUA Y DUCTOS DE VENTILACIÓN EN ARGE BAM KERMAN
Fuente: [En línea] Archivo UNESCO.

Un claro referente ecológico en la historia de la arquitectura lo encontramos en el movimiento “orgánico” desarrollado por arquitectos como Frank Lloyd Wright o Alvar Aalto, que introdujeron, en las primeras décadas del siglo XX, el protagonismo del lugar vinculado a la arquitectura. Buscando integrar armónicamente la construcción humana con la naturaleza, en actitud de rechazo a la irracional concentración edificatoria de la ciudad. En términos de Aalto, la arquitectura no debía herir la naturaleza sino al contrario basarse en ella, creando lugares específicos destinados al hombre.

Lo orgánico, se proponía incorporar el proceso tecnológico, el mundo de las máquinas, a un desarrollo que estuviera en armonía con la naturaleza. La primera idea latente detrás de esta aspiración era el mito del retorno a la tierra, la búsqueda de un equilibrio agrario y comunitario. De esta forma, Wright quien utilizaba el concepto “orgánico” casi como equivalente de la palabra “viviente”, escribió en su autobiografía, que la idea de la arquitectura orgánica consistía en que, "la realidad de un edificio yace en el espacio interior a ser habitado": Asimismo, Levertov citando a Coleridge apunta que "así como es la vida, es la forma" [LEVERTOV, 2001].
Con la crisis energética, también surge una manifestación hacia lo ecológico, pero con una orientación biológica, que intentaba imitar o reproducir a la naturaleza en sus formas, creando espacios adaptados al cuerpo humano, semejantes al claustro materno, a los refugios de los animales. Esta tendencia se aproximó hacia un camino más “espiritual”, despertando un deseo de restablecer eslabones más íntimos entre la naturaleza y la humanidad [PAPANEK, 1995].
El diseño ecológico actual, se distancia de los planteamientos anteriores por su capacidad de integrar los parámetros ambientales y climáticos, transformarlos en cualidades de confort y de forma, estableciendo las interacciones y traspasos entre el medio natural y el construido.
En la Tabla Nº5 se presentan las posibles interrelaciones existentes entre medio natural y el medio construido según Ken Yeang. Para este arquitecto, la aproximación del proyecto es a “un todo”, es una gestión cuidadosa de los materiales y de la energía, como también, un esfuerzo por reducir el impacto ambiental de su funcionamiento a lo largo del ciclo de vida del sistema proyectado [YEANG, 2000].
INTERACCIONES ENTRE EL MEDIO CONSTRUIDO Y EL MEDIO NATURAL
- Las interdependencias externas del sistema proyectado (sus relaciones externas o ambientales)
- Las interdependencias internas del sistema proyectado (sus relaciones internas)
- Los traspasos de energía y materia del exterior al interior del medio edificado
- Los traspasos de energía y materia del interior al exterior del medio edificado
Fuente: [YEANG, 2000].
La arquitectura se contempla entonces como transformación del ambiente material por seres vivos y cambiantes, continuamente modificada para adecuarse a las variaciones del uso y del entorno, en permanente degradación y reparación de las agresiones climáticas y del paso del tiempo [FERNÁNDEZ GALIANO, 1991].
El diseño ecológico requiere conocer e interpretar las transformaciones físicas del medio ambiente –geología, hidrología, meteorología, biología– y comprender los complejos sistemas de interacción, transformación o intercambio energético existente en un ecosistema abierto.

Fig.Nº 53 LA FORMA DEL VIENTO / ACOPLAMIENTO A LOS ECOSISTEMAS ECOLÓGICOS
Edificio Centro Cultural Tjibaou, Nueva Caledonia. Arq,. Renzo Piano
Atrapanieblas: sistema para captar agua de las neblinas en la zona del desierto costero de Chile
 Fuente: [WINES, 2000] Green Architecture Fuente: [En línea]

 

Desde el enfoque ecológico, la biosfera, todo el conjunto de seres vivos del planeta, es un sistema termodinámico, la vida es, ella misma una pura manifestación energética.
Los vegetales son los mayores captadores energéticos, los grandes agentes foto sintetizadores capaces de hacerse cargo de la energía solar y captarla en forma de enlaces bioquímicos. Todo el proceso de la civilización de la humanidad es un proceso de domesticación de las potencialidades energéticas existentes en la biosfera [FOLCH, 1994].
Pasar del concepto del edifico como sistema cerrado86 al de edificio como sistema abierto, implica la comprensión del éste, como un componente del ecosistema y como tal, sometido a la lógica del intercambio entre medio ambiente y sistema, de cuyas relaciones energéticas de intercambio depende cada vez más, de la capacidad de permanencia y de transformación del ecosistema [RUEDA, 1995].
Para Mark Childs, los edificios son ecosistemas cívicos. Es decir, emergen de las interacciones entre las formas construidas dentro del medio ambiente físico y conceptual, éstos poseerían la coherencia y las características de resiliencia de los sistemas complejos. La gran diferencia de la forma construida con el mundo biótico, es que los edificios no actúan por sí, ni crecen por sí mismos, más allá de ser entidades físicas, que arrojan sombras, afectan la tierra y consumen energía. Desde esta perspectiva el edificio es entendido como algo más que un "tipo edificatorio". Se le atribuye la connotación de "especie construida" [CHILDS, 2001].
La orientación conceptual del actual proceso, propone dejar de pensar en los edificios como formas físicas congeladas, como objetos quietos o inmutables para observarlos como elementos dinámicos integrados a la naturaleza, en el ámbito de los procesos y de la vida.
En una relación constructiva con su entorno, el edificio, debiera responder como un árbol, presentando las siguientes características semejantes con los ecosistemas naturales:
- Los edificios cuentan con una comunidad de organismos vivos, un medio físico que se transforma y un funcionamiento basado en el intercambio de materia, energía e información.
- Los edificios son como sistemas organizados, constituidos por redes de intercambio, de materia y energía. Condicionan el comportamiento de los componentes de la baja troposfera.
- Así como las variables medioambientales (temperatura, humedad y viento) modifican la estructura y funcionamiento del edificio. De igual modo, los edificios modifican los flujos aire, temperatura, radiación, humedad, pluviometría, hidrografía, y geografía.
Fuente: [FOLCH, 1994; RUEDA, 1995]
De este modo, “el edificio en áreas urbanas podría cumplir el mismo papel que tiene un árbol en el bosque. Es decir, captar y transformar la energía radiante, depurar y regenerar el agua y el aire, regular los niveles hídricos, transformar los compuestos minerales en orgánicos, y sobre todo, constituirse en el hábitat de especies animales que enriquecen la complejidad del ecosistema” [SERRA, 1998].
El edificio está abierto a recibir las energías naturales que se encuentran en estado libre en el medio ambiente −radiación, viento− y las energías artificiales que obtiene por acción del hombre −electricidad y combustibles−. De la misma forma, que los organismos biológicos que se encuentran en un ecosistema y van construyendo su propio entorno, a través de procesos evolutivos que dan lugar a formas de vida complejas, que con el tiempo tienden hacia una diversidad más amplia y desarrollan una relación simbiótica y sostenible con su entorno [FOLCH, 1994].

Fig. Nº 54 ARQUITECTURA FILTRO / INTERACION Y TRASPASO INTERIOR-EXTERIOR
La fachada es el primer elemento que define la actitud del edificio con su ambiente, constituyéndose en un elemento dinámico.
(1) Edificio Casa de la Marina, Barceloneta. (Coderch yValls) (2) Fachada interior típica del Eixample barcelonés. (3) Edificio Instituto del Mundo Árabe, París.
Fotos: J. Guerra.

3. EL ENFOQUE SOSTENIBLE
El enfoque sostenible, pone en crisis la insostenibilidad del desarrollo humano, situando la problemática en las limitadas capacidades de los sistemas naturales, la necesidad de equidad social y la preservación de los derechos y oportunidades de las futuras generaciones.
La sostenibilidad, se refiere a las condicionantes sistémicas en razón de las cuales, a escala planetaria y/o regional, las actividades humanas no pueden sobrepasar la capacidad de carga de los ecosistemas. Límites a partir de los cuales se activan fenómenos irreversibles de degradación.
En el ámbito de la arquitectura, lo sostenible se fundamenta tanto en el uso de las energías renovables como en el cierre de los ciclos de vida de los materiales, que comprende desde el proceso de fabricación de los materiales y finaliza con su posterior reutilización.
Esto último, nos lleva a entender lo sostenible también ligado con el concepto de durabilidad, en cuanto a que lo sostenible no admite desechos, o que la materia tenga un solo uso. Por lo tanto pensar en edificios que sean fáciles de desmantelar, capaces de desaparecer sin dejar rastro, significa desarrollar una arquitectura durable en el tiempo, significa pensar en proyectos abiertos, capaces de aceptar las futuras normas de uso. Lo que no implica una falta de consistencia, la capacidad de mutar o modificarse es garantía de subsistencia, de vínculo con la realidad [SORIANO, 1998].
La experiencia del edificio sostenible en economías desarrollados, se ha impulsado basándose en rígidas normas ecológicas y de ahorro energético, instauradas principalmente en criterios técnicos, materiales y constructivos. En la actualidad, esta tendencia está cambiando hacia la idea de que lo realmente importante en un diseño sostenible, no es que se cumplan las normas a cabalidad, sino que lo prioritario es crear espacios habitables, ambientes confortables para desarrollar la vida. Es decir, una arquitectura donde las personas puedan controlar el ambiente interior y tener un contacto sensible con el mundo exterior, para experimentar emociones y contrastes vitales.
Una arquitectura sostenible es una arquitectura inspirada en la idiosincrasia y las necesidades de los futuros habitantes y en la naturaleza del lugar, que pone el énfasis en lo cualitativo, porque está orientada a conseguir una mejora en la calidad de vida, admitiendo los principios de eficacia, suficiencia y equidad.

Fig.Nº 55 ESPACIOS CONTENIDOS Y FILTRO
La doble cubierta actúa como elemento integrador del edificio con su medioa mbiente.
(1) Casa doble techo y lucernario. Iquique, Chile
Fuente: [Cuadernos del Norte. UCN](2)Edificio Tribunales. Arq. R. Rogers – Francia.
Fuente:[ Arquitectura del próximo milenio. Ed Taschen]

Fig Nº 56 FACHADA DE PANELES FOTOVOLTAICOS / BIBLIOTECA PÚBLICA DE MATARÓ
Toda la fachada sur de este edificio se contempló como un gran muro captador de energía solar que es transformada en electricidad. Además de funcionar como un elemento de protección solar semi-transparente y filtro de la iluminación natural.
Foto: J. Guerra.


El edificio sostenible para el arquitecto Ton Venhoeven88, es una apuesta por vivir naturalmente a diferencia de los edificios que se mantienen artificialmente vivos. Se plantea como el proceso en que el edificio deja de ser un consumidor de energía o un receptor estático para transformarse en un generador de energía, un receptor dinámico ambientalmente controlado [MELET, 1999].
La definición más destacada de Desarrollo Sostenible89, se expresa como aquel “desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer los límites o las capacidades de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades” [GOODLAND, 1997]. Este enunciado contiene en sí dos conceptos claves para los profesionales de la arquitectura, el de “necesidad” y “límite”.
Ambas nociones habituales en el lenguaje del arquitecto, adquieren una nueva dimensión en el enfoque sostenible, dirigida al buen-hacer y hacia la combinación de los atributos de una arquitectura no solamente racional sino también sensual y emocional.
Las necesidades, por su parte ya no son los simples y habituales requerimientos del programa arquitectónico. Sí para hacer la arquitectura de siempre, se debía escuchar las exigencias de los usuarios, para hacer una arquitectura sostenible se deben escuchar los deseos de los beneficiarios.
En cuanto a la noción de límite, desde la perspectiva de la sostenibilidad, éste no sólo tiene relación con la dimensión del predio y las restricciones de la ordenanza, sino que sobretodo con la dimensión inconmensurable del habitar la Tierra. Es decir, un compromiso con el uso eficiente de los recursos naturales y el impacto ambiental del edificio en el paisaje.