6.3.13

PRESTACIONES ÓPTICAS DE UNA FACHADA ACRISTALADA

Introducción.
Los componentes de una fachada acristalada no emiten luz propia sino que son visibles porque reemiten la luz que les llega a su superficie desde el sol o desde una fuente artificial como puede ser una lámpara.
Cuando la luz llega a la superficie de uno de sus componentes, ésta es ref lejada sin cambiar de frecuencia o es absorbida por el material y convertida en calor tal como se explicó en el apartado 2.5. En este capítulo no se tiene en cuenta la luz que se absorbe y se convierte en energía térmica, concentrándose únicamente en la luz que continúa siendo luz después de alcanzar una superficie.
Reflexión y refracción.
Se dice que la luz es reflejada cuando regresa al medio de donde viene. Se distingue entre reflexión directa y difusa.
La reflexión directa tiene lugar cuando la luz incide sobre una superficie lisa y es reflejada de tal forma que el ángulo de incidencia es igual al ángulo de reflexión.
La reflexión difusa tiene lugar cuando la luz incide sobre una superficie rugosa y se refleja en muchas direcciones.



Figura 1. Reflexión directa y difusa.

Se conoce como refracción a la desviación que sufre la luz cuando pasa de un medio a otro a través de un material transparente.

Figura 2. Refracción.

Factor de luminosidad de día.
El conocimiento del factor de transmisión luminosa de un acristalamiento permite fijar un valor aproximado del nivel de luminosidad disponible en el interior de un local cuando se conoce el nivel de iluminación exterior. La relación entre la iluminación interior en un punto de un local y la iluminación exterior medida sobre un plano horizontal es constante cualquiera que sea la hora de día, y se denomina factor de luminosidad de día. A modo de ejemplo la siguiente figura muestra el factor de día en diferentes puntos de la planta de un local tipo estudiado en el proyecto TEmotion llevado a cabo por el centro tecnológico BUILDTEC de Hydro Building Systems.
Se puede apreciar que el valor del factor de luminosidad de día es inferior a medida que uno se aleja de la fachada acristalada, única pared que recibe radiación solar directa.
Influencia de las protecciones solares.
El ahorro energético es el motivo principal para incorporar la iluminación natural en la fase de diseño de un edificio. Dicho ahorro se relaciona con la reducción de las necesidades de luz artificial dentro de los edificios y con la contribución a mejorar el confort lumínico durante su período de utilización.
Los puntos clave a considerar para hacer un buen uso de la luz natural son la introducción de dicha luz en todos los espacios habitados, y su graduación en función de la actividad que se va a realizar.
En este sentido, para poder tener un buen control sobre la iluminación natural que se desea en cada momento dentro del edificio se utilizan protecciones solares sobre las fachadas acristaladas, de manera que sea posible reducir la luz en caso de sobrecalentamientos, excesos de luz o deslumbramientos en algunos momentos del día o del año, según la orientación.
Otra vía posible para optimizar la iluminación natural en un edificio es la de utilizar los vidrios llamados filtros solares. Son vidrios de color que filtran la luz de forma selectiva. Por ejemplo, vidrios que evitan el paso de las radiaciones ultravioletas (comprendidas entre las longitudes de onda de 280 a 380 nm), que son las principales causantes de la degradación y decoloración de las superficies de los objetos cuando están expuestos a dichas radiaciones.