10.6.13

MEDIOS DE UNIÓN DE ESTRUCTURAS METÁLICAS

MEDIOS DE UNIÓN
UNIÓN MEDIANTE ROBLONES
Un remache consiste en una espiga de diámetro D provista de una cabeza de asiento y destinada a introducirse a través de las paredes a enlazar previamente perforadas.
Tipos de costura. Forma de trabajo.
Por solapo: (Fig.7) es una unión mala pues por efecto de los esfuerzos se deforma (Fig.8) al tender a situarse las piezas en prolongación de sus ejes.


Por simple cubrejuntas: (Fig.9) es una unión mejor que la anterior. Su deformación (Fig.10) guarda una cierta simetría.


Por doble cubrejuntas: (Fig.11) las piezas se unen por dos cubrejuntas por lo que hay simetría de fuerzas y costuras. La deformación (Fig.12) es también simétrica. Es el tipo de unión que debe utilizarse preferentemente en construcciones metálicas.


Tipos de roblones
Se distinguen tres clases de cabezas de remache: cabeza esférica (A), cabeza bombeada (B) y cabeza plana (C).


Colocación:
Orden de colocación de los roblones: Se recomienda comenzar la colocación de los roblones por el centro de costura, y continuar hacia cada extremo alternativamente. En las costuras de varias filas paralelas de roblones la colocación se realizará simultáneamente en todas las filas.
Formación de la cabeza de cierre: Se recomienda formar la cabeza de cierre con máquina roblonadora de presión uniforme. Se autoriza formarla con martillo neumático, empleando buterola, y no por golpeo directo del martillo. Se prohíbe la colocación de roblones con maza de mano.
Comprobación de los roblones colocados: Después de efectuado el roblonado de una unión se dejará enfriar hasta alcanzar la temperatura ambiente, y se revisará antes de quitar las fijaciones de armado. Cada roblón se inspeccionará ocularmente, se verificarán sus dimensiones y se comprobará el rebote con un martillo de bola pequeño.
Calafateo de las juntas: No se permite el calafateo de los roblones, ni de las juntas más que en aquello elementos que en su utilización tengan que ser estancos.


Los roblones pueden disponerse en una fila (Fig. 15) o en varias filas hasta 4 ó 5 como máximo. En el caso de varias filas la disposición puede ser en marco real (Fig. 16) o a tresbolillo (Fig. 17).


UNIÓN MEDIANTE TORNILLOS
Forma de trabajo
Los tornillos son pernos roscados de cabeza generalmente hexagonal fileteados en su extremo para recibir la tuerca. Tanto los tornillos como la tuerca tienen rosca triangular.
Las dimensiones de los tornillos (diámetros, longitud de caña, longitud de roscado etc.…) tienen una gran relación entre si y vienen dadas en las tablas de la norma MV-106/1968.


Tipos de tornillos
Tornillos ordinarios: se designan con la sigla T, el diámetro d de la caña, la longitud l del vástago, el tipo de acero y la referencia a la Norma, estos dos últimos datos pueden suprimirse cuando sean innecesarios. El agujero debe ser 1mm mayor que el de la caña.
Ejemplo: Tornillo T 16 x 80, AHE, MV 106




Tornillos calibrados: Tienen la misma forma que los anteriores. Se diferencian del tornillo ordinario en que emplea acero más resistente y que al estar mejor acabado, su diámetro es solamente 0.3mm menos que el agujero. AL calcular, se dimensiona con el diámetro del taladro. Se designan con la sigla TC, el diámetro d de la espiga, la longitud l del vástago, el tipo de acero y la referencia a la Norma, estos dos últimos datos pueden suprimirse cuando sean innecesarios.


Otros tipos de tornillos
Tornillos avellanados: se puede emplear este tipo de tornillos en uniones tanto pretensados como sin pretensar. El pliego de condiciones incluirá la definición del avellanado y tolerancias de forma que el tornillo quede nominalmente enrasado con la superficie de la chapa exterior.
Tornillos calibrados y pernos de articulación: se pueden utilizar en uniones tanto pretensadas como sin pretensar. Las espigas de estos elementos deben ser de clase de tolerancia h 13 y los agujeros de la clase H 11 según ISO 286-2. La rosca de un tornillo o perno calibrado no debe estar incluida en el plano de cortante. Los agujeros para ser escariados posteriormente en obra, se harán inicialmente, al menos, 3 mm más pequeños.
Tornillos hexagonales de inyección: las características de este tipo de tornillos se definirán en el pliego de condiciones.
Notación en plano


Tornillos de alta resistencia (ar)
Los tornillos y tuercas de alta resistencia son similares, en su forma a los tornillos estudiados hasta ahora. Sin embargo, la transmisión de esfuerzos a través de ellos se efectúa de una forma distinta a los tornillos ordinarios o calibrados que sólo trabajan a compresión o a cortante.
Los tornillos AR se aprietan fuertemente engendrando una reacción de rozamiento entre las superficies en contacto de las piezas y se aprovecha este rozamiento para la transmisión de los esfuerzos, consiguiendo una mayor continuidad y por tanto un mejor enlace.


Para poder conseguir una buena transmisión por rozamiento es necesario que:
los agujeros tengan un diámetro 2 mm. mayor que el nominal del tornillo.
las superficies de contacto de las piezas estén limpias de rebabas o irregularidades así como de oxidación o herrumbre.
durante el montaje o la ejecución se protejan los elementos de la unión contra la corrosión, pues la cascarilla de óxido, que puede formarse, disminuiría el coeficiente de rozamiento.
Disposiciones generales y constructivas. Colocación
La situación de los tornillos en la unión debe contribuir a reducir la posibilidad de corrosión y pandeo local de las chapas, así como contemplar las necesidades de montaje e inspecciones futuras.
Los límites máximos y mínimos para las distancias entre ejes de agujeros o de éstos a los bordes de las piezas:
a) distancias mínimas:
En la dirección de la fuerza que se transmite:
- e1 ≥ 1,2 do del eje del agujero al borde de la pieza;
- p1 ≥ 2,2 do entre ejes de agujeros;
En la dirección perpendicular a la fuerza que se transmite:
- e2 ≥ 1,5 do del eje del agujero al borde de la pieza;
- p2 ≥ 3,0 do entre ejes de agujeros; siendo d0 el diámetro del agujero.
b) distancias máximas:
Al borde de la pieza:
Entre tornillos:
- en elementos a compresión será p ≤ 14 t y p ≤ 200 mm; siendo t el espesor en mm de la menor de las piezas que se unen;
- en elementos a tracción: filas exteriores pe ≤ 14 t y pe ≤ 200 mm; filas interiores pi ≤ 28 t y pi ≤ 400 mm.
En el caso de agujeros rasgados rigen los siguientes límites:
a) la distancia entre el eje de rasgado y cualquier borde no será inferior a 1,5 d0;
b) la distancia entre el centro del radio extremo al borde adyacente no será inferior a 1,5 d0.




Empalmes
Su objetivo es unir las piezas para aumentar su longitud, por lo que sus ejes quedan en prolongación.
El empalme debe resolverse con unión lo más rígida posible.
En caso de estar sometido a flexión, el módulo resistente del empalme, en la unión, debe ser equivalente al módulo de la pieza unida.
Si las piezas son perfiles y trabajan a tracción o compresión, deben emplearse cubrejuntas: de alas, de alma o alas y alma
Cuando las piezas trabajan a flexión es más conveniente evitar los empalmes, no obstante, si es preciso realizarlos, se harán en el punto de momento flector más pequeño y siempre empleando cubrejuntas de alma y platabandas para las alas (fig. 6.9).


Ensambles
Un caso común de unión atornillada es el de ensamble "por cruce", que se emplea en los "arrostramientos" que forman "cruces de San Andrés". Al calcular ambas piezas a esfuerzos de tracción y no considerar, por tanto, el efecto de pandeo, suelen emplearse para solucionarlos, piezas de menor sección, como los hierros planos. La unión, en estos casos, puede hacerse "por tabla", aunque las piezas quedan en distinto plano (Fig. 6-10.a) y no hay coplaneidad ni concurrencia, pero es una solución sencilla. Para que queden en el mismo plano, un recurso es "acodar" una de las piezas (fig. 6.10.b), pero la pieza acodada tiende a estirarse y enderezarse.


Más complicados de realizar son los ensambles de perfiles IPN y UPN, especialmente si estos son distintos. Si la unión se realiza en perfiles que soportan esfuerzos de tracción o compresión, los ensambles se hacen por medio de placas en el caso de UPN (fig. 6.11.a.) o bien de escuadras si se trata de IPN (fig. 6.11. b).


Cuando las fuerzas son normales a los ejes, como es el caso de uniones viga-soporte (fig. 6.12.a), se producen flexiones en las piezas que deben ser considerados. Por ejemplo, en el caso de producirse momentos fuertes, la conexión debe ser completa, uniendo tanto alas como alma, por medio de escuadras, placas, cartabones, etc. (fig. 6.12.b). Además hay que tener presente que si los esfuerzos de tracción son grandes hay que asegurarse que la caña del tornillo sea capaz de resistirlos.


Acoplamientos
Con el "acoplamiento" de piezas, se consigue aumentar la tipología de secciones disponibles en perfiles laminados simples, prácticamente sin problemas importantes de ejecución.

5.6.13

DESVAN

Desván. Del sobrado al ático

1 Bajocubierta. Sobrado
2 Desván
3 Buhardilla. Buharda. Boarda. Boardilla
4 Alpende. Barbacoa
5 Guardilla. Algorfa. Naya. Camaranchón. Almacería
6 Fayado. Doblado. Zaquizamí. Falsa
7 Banco. Sotabanco. Tabanco
8 Golfa. Chiribitil. Camaranchel
9 Mansarda
11 Ático. Sobreático. Penthouse

1 Este apartado tratará de las voces con las que se conoce lo que genéricamente llamamos el espacio *bajocubierta. Espacios mágicos, de luz polvorienta y formas geométricas extrañas, llenos de trastos; o espacios limpios, de amplias terrazas y bellas vistas. De la larga lista de voces que hacen referencia al espacio bajo cubierta, sobrado, aunque no está entre las más utilizadas, es una de las más atractivas, porque hace referencia a un aspecto que encuentro especialmente significativo: la de ser un espacio de más, un ámbito que en realidad sobra, que no sería necesario en un estricto planteamiento funcional del edificio. Según María Moliner su etimología procede de superadditum, sobreañadido, sobredado. En la apretada ocupación de los espacios construidos de la arquitectura de hoy, esta cualidad de sobrar me parece la más valiosa.
2 El diccionario de la RAE recoge el sobrado en su quinta acepción como sinónimo de desván: «parte más alta de la casa, inmediatamente debajo del tejado, que suele destinarse a guardar objetos inútiles o en desuso ». La etimología de esta voz más común, desván, parece estar en los vocablos vano, vacío. María Moliner lo define como «lugar vacío entre el tejado y el último piso». Así que esta voz también parece insistir en la inutilidad aparente de ese espacio, aunque añade la idea almacenaje. Un almacén poco visitado, ya que todo lo que se mete en el desván se "desvanece" en nuestra memoria.
3 De la importancia de ese espacio en la construcción tradicional deja constancia la interminable lista de voces con las que es descrito en nuestro idioma. Cada una de ellas va añadiendo un matiz a los conceptos, ya destacados, de sobradía y vaciedad. Una idea que suele ser consustancial a estos espacios es la de ventilación, porque supone la evacuación de las humedades que pueda traspuar la teja o de los excesos de calor que se acumulen en verano. El origen de la común buhardilla es, según Corominas, el respiradero para el humo que se abría en los tejados. La buharda era la ventana abierta en el tejado. También María Moliner identifica los téminos buhar y bufar. La voz tiene versiones variadas como boarda y boardilla.
4 Ese mismo sentido de espacio ventilado, no completamente cerrado, justifica la aplicación al sobrado de voces como alpende, que también significa porche o cubierta, o como barbacoa, voz que en América alude al desván pero también a una especie de pérgola de tablones.
5 Ya hemos hablado de la mención al almacenaje que acompaña a las voces de sobrado y desván en el diccionario. Este componente justificaría la transposición a guardilla, «habitación contigua al tejado», de la voz más común buhardilla. En este mismo sentido se utilizan otros términos próximos, como algorfa (descrito por la RAE como el «sobrado o cámara alta para recoger y conservar granos»), *naya (que María Moliner describe como «almacén en la parte alta de un edificio» y también como «sitio alto en la plaza de toros»), camaranchón (que en el mismo diccionario aparece recogido como «desván, debajo del tejado, donde se suelen guardar cosas desechadas») y almacería (voz antigua con la que, según la RAE, se designaba el granero en el desván).


6 El desván suele surgir del aprovechamiento de un espacio generado por un sistema constructivo: la cubierta inclinada y semiocupada por unos elementos estructurales, las armaduras de cuchillo. Eso le da un carácter marginal, un marchamo de subordinación al carácter del propio tejado, y quizás por ello en Galicia se le llama fayado, de fayar, techar. En realidad es un espacio que aparece cuando se forma un plano horizontal que une los tirantes de los cuchillos con los extremos inferiores de los pares, lo que podría explicar el nombre de doblado, que se usa en Andalucía. En algunos casos la solución constructiva consiste en colgar el techo de una armadura de cubierta; el suelo es entonces muy poco firme, un entablonado realizado tal vez simplemente con chillas. A ello alude la voz zaquizamí, que acoge dos acepciones, la de «vivienda o habitación muy pequeña» y la que se refiere al «enmaderado del techo», definición esta última muy semejante a la que ofrece María Moliner: «especie de techo de madera o artesonado» (que procede de saquef sami, techo de cielo). Esa especie de “zulo”, de espaciodisimulado bajo los planos de la cubierta, puede merecer asimismo el nombre de falsa (derivado de falso, según la RAE), que es el habitual desde Aragón a Murcia.
7 Otras voces derivan de la imagen del desván en la fachada y sugieren formas de bajocubierta más habitables. El banco era la hilada horizontal levantada sobre la cornisa con formas volteadas o adinteladas, y que dio lugar a denominar sotabanco al «piso habitable colocado por encima de la cornisa general de la casa» (RAE); un piso, pues, que se asomaba al exterior a través de los huecos abiertos bajo el banco. Este sotabanco ha dado lugar a varias voces, como el tabanco, popular en Centroamérica, o la reducción simplemente a banco para expresar ahora ese espacio habitable.


8 La transposición urbana de este espacio tan útil en la construcción rural también puede leerse en el diccionario. En Cataluña, por ejemplo, la presión sobre la edificación para conseguir un mayor aprovechamiento del escaso espacio de la ciudad no hizo desaparecer pero redujo drásticamente la altura y la solidez constructiva de las originales *golfas. Esta voz, común en todo el Mediterráneo, describe, según Corominas, un pisito generalmente deshabitado (y destinado a guardar objetos y provisiones) inmediato al techo de una casa. En la ciudad, las golfas se redujeron al sostre mort (techo muerto). Un espacio vacío bajo la azotea catalana que a lo largo de la segunda mitad del XIX pasó, de ser habitable, a apenas disponer de medio metro de altura; de estar entre dos techos independientes, a ver reducido su límite inferior a un cañizo colgado de la estructura de cubierta. Algo parecido a los castellanos chiribitil, «desván, rincón o escondrijo bajo y estrecho» (RAE), y *camaranchel (MM).
9 Para hacer más habitable este espacio, el arquitecto francés J.L. Mansart diseñó la estructura de cubierta de sección poligonal que ha dado lugar en nuestro idioma a la voz *mansarda. Esta voz nos introduce en el bajocubierta moderno que exige unas mejores condiciones de habitabilidad para rentabilizar los costes de suelo urbano.


10 La larga lista de voces nos confirma por una parte la amplia tradición de este tipo de espacio en toda la geografía nacional. Por otra, nos recuerda los conceptos que se le han asociado tradicionalmente: espacio que sobra, que está ventilado, de construcción ligera, inmediata al tejado, por encima de la albañilería. Recobrar hoy un espacio con esas características es realmente difícil debido a la presión para el aprovechamiento del volumen edificable en las construcciones urbanas. Pero debemos recordar que los materiales que utilizamos en las cubiertas inclinadas, las tejas cerámicas, alicantinas o árabes, no suelen ser absolutamente impermeables y que, por lo tanto, un espacio ventilado bajocubierta constituye la única garantía contra la entrada de agua por capilaridad. Por otra parte, la cámara ventilada que este tipo de espacios constituía es la mejor protección contra la radiación solar directa, la mejor garantía para un control eficaz y sencillo de los aportes solares.
11 Conviene añadir además que los agradables espacios abuhardillados tan queridos de las revistas de decoración, suelen ser muy problemáticos desde los puntos de vista de estanquidad y control térmico, porque no responden a las condiciones de nuestros materiales y de nuestro clima. Hoy estos espacios están más valorados que el resto del edificio, y eso se traduce en la sustitución de las despectivas voces tradicionales que aludían a la ventilación o el almacenaje de trastos por otras como ático, que en otro tiempo era el «último piso del edificio, más bajo de techo que los inferiores, que se construye para encubrir el arranque de las techumbres» (RAE), y que ahora es el piso más deseado de la casa, generalmente retranqueado y del que forma parte a veces una magnífica terraza. La repetición de ese retranqueo y algunas ordenanzas municipales generaron también el *sobreático. Muy modernamente se está difundiendo el cómicamente pedante término anglosajón de *penthouse para cualquier espacio bajocubierta.

28.5.13

DISEÑO DE UNIONES EN ESTRUCTURAS DE MADERA (III)

d) Clave de arcos y pórticos
Enlace articulado en la clave de un pórtico de madera laminada encolada de pequeña luz. El encuentro entre las piezas se realiza a media madera y se cosen con un perno.


Pórtico de madera laminada encolada formado por dos pilares biarticulados y un dintel que se encuentra también articulado en la clave. Los dos tirantes metálicos en diagonal aportan la estabilidad al conjunto. Otro tirante horizontal resiste el empuje horizontal en los apoyos. La articulación de la clave se realiza mediante un herraje oculto que consiste en una chapa interior que sirve de arranque a los tirantes y se une a la madera mediante pasadores. Cuatro de los pasadores se sustituyen por pernos para afianzar la unión.


Clave articulada de los arcos de una pasarela realizada
con herrajes exteriores con chapa galvanizada. La cara
superior del arco se encuentra protegida con una albardilla
metálica y la madera está tratada en profundidad.


e) Apoyo de vigas
Viga curva biapoyada. Detalle del apoyo articulado mediante un herraje que abraza la pieza hasta aproximadamente dos tercios del canto con pernos para resistir los efectos de la succión. Uno de los apoyos debe ser deslizante para evitar empujes sobre la cabeza de los pilares.
Esto puede conseguirse con orificios en forma de ranura horizontal, añadiendo una plancha de teflón en la base para disminuir el rozamiento. En caso contrario el pilar recibirá cierto empuje horizontal que se traduce en una flexión y desplazamiento horizontal del pilar, que puede ser admisible.


Apoyo simple de una viga biapoyada de una pasarela peatonal. El herraje de apoyo tiene una bandeja elevada del suelo con la ventaja de evitar parcialmente el agua de lluvia y de salpicadura. El herraje se afianza con dos pequeños pernos.
La madera deberá estar tratada en profundidad para la clase de uso 3 o tal vez 4.


Apoyo de una viga de madera laminada encolada sobre la cabeza de un pilar de hormigón. La bandeja de apoyo vuela ligeramente para aumentar la superficie a compresión perpendicular a la fibra. Cuatro pernos pequeños afianzan abajo la unión y resisten los posibles esfuerzos de succión. Arriba aparecen otros 4 pernos que sirven para anclar la diagonal de arriostramiento y el herraje de la correa.


f) Apoyo de correas
Típico apoyo articulado de una correa sobre una viga. La cara superior de la correa queda enrasada con la de la viga. El herraje llega hasta dos tercios del canto de la correa y la conexión se realiza mediante clavos corrugados o de adherencia mejorada.


Apoyo de una correa sobre una viga de hormigón armado. El herraje es similar al normal, pero la conexión al hormigón se efectúa mediante tornillos con tacos.


Apoyo de una correa continua sobre una viga. En este caso la correa apoya sobre la cara superior de la viga, lo que permite disponer vanos continuos de correas y el paso de instalaciones. En este caso el herraje del apoyo debe ser capaz de transmitir los esfuerzos de arriostramiento a la viga. También en la unión se observa un herraje para el anclaje de los tirantes de arriostramiento.


Correas que apoyan sobre una viga de cumbrera mediante un ensamble de cola de Milano Redondeada. La unión queda oculta y el resultado es muy limpio. Normalmente se deben disponer tirafondos oblicuos entre correa y viga como refuerzo en caso de incendio.


Apoyo de correas mixtas de madera y alma metálica para naves industriales. El apoyo en la viga se realiza mediante herrajes clavados.


g) Empalmes
Empalme que trabaja a tracción realizado mediante tres chapas interiores de acero que se conectan a la madera con pasadores. Las chapas de un extremo y otro de las piezas se unen entre sí mediante un solape de las chapas que se atornilla con los elementos que asoman en la línea central.


Junta de transporte en un pórtico. Se trata de un empalme con capacidad de transmisión de momentos flectores (semirrígido) que transmite la tracción y compresión con las chapas metálicas de los extremos de la sección y con un herraje central para el cortante. La sección mantiene su libertad para la merma debida a la pérdida de humedad.


Empalme articulado denominado junta Gerber, utilizada en las vigas continuas. El herraje queda oculto y sirve de apoyo a la pieza que viene del lado izquierdo y sube la carga hasta la parte superior de la viga volada que viene del lado derecho. Los orificios de abajo en la pieza volada, y los de arriba en la pieza apoyada, deberían tener forma de ranura vertical para permitir el movimiento por merma de la madera.


Empalme articulado de una viga continua (junta Gerber) realizado con un simple encuentro a media madera invertido, de manera que la viga de la derecha se cuelga del voladizo de la izquierda mediante un perno que dispone de una arandela (placa de reparto) en la cara inferior y superior.


Empalme articulado de una viga continua (junta Gerber). El herraje es oculto y tiene forma de doble T con un alzado oblicuo. Las alas de la T descansan sobre la cara superior de la viga volada y abajo las alas de la T sirven de apoyo a la viga que viene del lado derecho.


h) Nudos de celosía
Encuentro entre tres piezas de madera aserrada con una chapa interna de acero inoxidable alojada en un cajeado. Se une a la madera mediante pernos. La conexión trabaja a doble cortadura con chapa interior.


Nudo de una celosía donde se encuentran cuatro piezas de madera laminada encolada con dos chapas exteriores y pernos de conexión.


Empalme de un tirante de una celosía con un cubrejuntas de madera en el interior que se conecta a las piezas con pernos. Trabajan a doble cortadura (madera-madera). Además, llega un puntal y los dos tirantes de arriostramiento, que sirven para reducir la longitud de pandeo del cordón inferior en caso de inversión de esfuerzos.


Nudo de encuentro entre un par y un tirante mediante un ensamble tradicional de embarbillado de talón. Sin embargo, en el interior se ha dispuesto una chapa de acero que se conecta con cuatro pernos. Posiblemente, el herraje sea sólo para afianzar la unión y resistir alguna tracción.


Encuentro entre un par simple que queda encepado por el tirante doble y que se conectan mediante pernos que trabajan a doble cortadura. El centro de gravedad de los pernos es coincidente con los ejes de las piezas.


FRANCISCO ARRIAGA MARTITEGUI. GUILLERMO ÍÑIGUEZ GONZÁLEZ. MIGUEL ESTEBAN HERRERO. RAMÓN ARGÜELLES ÁLVAREZ. JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ CABO.

23.5.13

DISEÑO DE UNIONES EN ESTRUCTURAS DE MADERA (II)

2.3 Ejemplos de uniones
Un encuentro entre piezas de madera puede resolverse de diferentes maneras llegando en muchos casos a resultados eficaces. Unos sistemas tendrán algunas ventajas e inconvenientes comparados con otros, sin que exista una solución única. El proceso del diseño de la unión es, por tanto, un proceso abierto que se fundamenta en la experiencia del proyectista.
Cuando se proyecta una unión, sin tener una experiencia importante, es habitual y recomendable estudiar soluciones de encuentro construidas en obras existentes con el fin de servir de guía o inspiración (a veces para evitar repetir errores). Por este motivo, en este apartado se recogen uniones procedentes de obras existentes ordenadas por tipo de encuentro, incluyendo un breve comentario que reflexiona sobre las características de la unión. No pretende ser exhaustiva ni tampoco todas las soluciones presentadas pueden considerarse las mejores, sino que simplemente servirán de ayuda en el proceso de la decisión para diseñar la unión.
a) Apoyo de pilares
Pilar empotrado o en contacto con el suelo, que requiere un tratamiento químico en profundidad. El pilar está compuesto por dos cordones con separadores fijados con pernos. La vida útil de la estructura queda limitada a la vida de la madera tratada en contacto con el suelo (10 a 20 años).


Pequeño poste que descansa sobre una basa de piedra que a su vez arranca de un basamento corrido. Queda alejado del contacto con el suelo y de la humedad. No obstante, presenta decoloración por las salpicaduras en la parte baja, pero se encuentra bien ventilado. Su reposición en caso de fuerte deterioro es sencilla.


Pie derecho de madera maciza con un apoyo sobre una basa de piedra a través de un herraje de acero que encierra la pieza. El herraje no permite la ventilación de la madera en caso de entrada de agua al interior, aunque el alero puede llegar a impedir la llegada del agua de lluvia.


Pie derecho de madera maciza que descansa sobre una pieza metálica que lo separa del suelo. La carga se transmite a través de una chapa de asiento en la base, con dimensiones ligeramente inferiores a la sección del pilar. Las chapas laterales sirven para afianzar la unión mediante un perno. Esté permitiría resistir cierto esfuerzo de tracción en caso de succión del viento.


El pie derecho de esta estructura de una cubierta de aparcamiento está formado por dos piezas de madera con una separación entre sí donde se aloja una lengüeta de tablero. Su apoyo en el suelo se realiza a través de una chapa de acero inoxidable de igual espesor a la separación entre perfiles, para evitar el contacto con el suelo.


Cubierta en visera de un graderío. El pilar de madera laminada esta compuesto por dos cordones y su apoyo en la base es una articulación que queda ligeramente separada del suelo. En encuentro con el dintel podría ser una articulación, pero también un enlace rígido. La estabilidad de la estructura, considerando el apoyo articulado de la base del pilar, queda garantizada por el encuentro articulado del dintel en la estructura de hormigón.


Una opción muy interesante para conseguir un pilar empotrado sin recurrir a grandes herrajes, consiste en emplear pilares de celosía como el ejemplo de la figura. Cada cordón del pilar se articula a la base de forma sencilla, aunque se consigue que el conjunto quede empotrado. De esta manera la estabilidad del conjunto es fácil de alcanzar. Cada cordón del pilar está formado por dos piezas de madera y en la base la conexión se realiza mediante una chapa de acero colocada en el interior de ambas piezas. La madera queda también separada del nivel del solado.


Pilar de madera laminada encolada compuesto por dos cordones, que se encuentra empotrado en la base y su cabeza está articulada donde descansa una viga continua. El herraje del apoyo separa la madera del suelo y aloja un perfil de sección tubular rectangular que es cosido con las dos líneas de pernos que transmiten el momento flector.


b) Encuentro entre pilar y viga
El pilar de madera laminada encolada presenta en el extremo superior un hueco central donde se aloja la viga pasante a la que se une con cuatro pernos. Las cargas gravitatorias se transmiten por compresión en la superficie de apoyo, mientras que los pernos deben asumir los esfuerzos negativos debidos a la succión del viento.


Encuentro entre dos vigas biapoyadas sobre la cabeza de un pilar. Todas las piezas son de madera maciza de gran escuadría. El enlace se realiza con un herraje de chapas de acero interiores que se alojan en las testas del pilar y de las vigas. Dos pernos afianzan cada conexión.


Apoyo de sencillo diseño de una viga de madera laminada sobre un pilar metálico de tubo cuadrado hueco. La chapa de testa del pilar sirve de zapata que aumenta la superficie sometida a compresión perpendicular a la fibra. La fijación se realiza mediante 8 tirafondos.


Encuentro entre pilar y viga pasantes. El pilar presenta dos cajas laterales que reducen la sección localmente pero sirven de apoyo a las dos piezas que forman la viga. La unión se afianza con dos pernos. Las vigas compuestas por dos piezas más delgadas presentan esta cómoda forma de unir, pero también se reduce su eficacia frente al caso de incendio al reducir su anchura, ya que ambas piezas presentan las cuatro caras expuestas.


Pilar de madera laminada encolada de sección circular sobre el que apoya una viga de madera laminada encolada de sección rectangular. Un cajeado en la cabeza del soporte deja el paso libre a la viga continua que se asegura con dos pernos.


Apoyo de una viga de madera laminada de una cubierta en voladizo de un graderío sobre un pilar metálico de sección circular hueca. La chapa de testa del pilar sirve de zapata y aumenta la superficie de apoyo. Las pletinas laterales afianzan la unión y asumen los esfuerzos negativos debidos a la succión del viento. La barra horizontal que acomete a la cara de la viga sirve de elemento de estabilización del encuentro evitando la tendencia al giro del apoyo.


Apoyo de un par de cubierta sobre un pilar de hormigón. La chapa de asiento anclada en la testa del pilar de hormigón lleva una chapa soldada que se aloja en el interior de la pieza de madera. Dos pernos cosen la pieza de madera con la chapa interior. Las cabezas de los pernos se han ocultado con tapones de madera encolados. La base del apoyo del par es horizontal.


Apoyo de una viga pasante sobre un pilar de hormigón armado. La viga tiene una ligera pendiente, pero el plano de apoyo se desarrolla en horizontal con el fin de transmitir las cargas gravitatorias sin empujes horizontales. Los tirafondos que unen las chapas a la madera deben ser capaces de resistir los esfuerzos de succión.


Encuentro entre un pilar de rollizo y una viga de madera aserrada pasante y formada por dos piezas. El apoyo se realiza mediante rebajes en la sección del poste y se afianzan con dos pernos. Las tornapuntas aportan rigidez en el plano del pórtico y disminuyen la flexión en la viga.


c) Apoyo de arcos y pórticos
Apoyo articulado de arcos que se encuentran a separaciones no muy elevadas y con una luz variable, pero no grande. El apoyo es simple ya que no se requiere la transmisión de fuertes reacciones. Dos pernos unen las chapas laterales a la madera y cuatro anclajes al hormigón.


Arranque de un arco triarticulado de una pasarela. La unión se materializa con un bulón de giro libre entre las orejas de chapa de acero. El herraje abraza a la pieza de madera y se une con pernos. La solución de encerrar la madera con las chapas de acero puede tener el inconveniente de retener el agua de lluvia que escurre por la superficie de la pieza y con el tiempo producir manchas y el inicio de algún deterioro. No obstante, la cara superior del arco se encuentra protegida por una albardilla de chapa que impide o disminuye el efecto del agua de lluvia.


Apoyo articulado de un semipórtico o arco de madera laminada que se ha realizado con lo que se suele denominar articulación ficticia. El herraje que abraza la pieza de madera queda anclado al hormigón sólo en la parte central, para no coartar completamente el giro.


Articulación en el apoyo de un arco de gran luz (80 m aprox.). Puede observarse como la superficie de apoyo es menor que la sección del arco. Los pernos deben dimensionarse para resistir el cortante, la succión en su caso, y alguna norma indicaba que debería asumir al menos el 50 % del axil de compresión.


Este arranque articulado de los arcos principales de la pasarela presenta un herraje que abraza y rodea la pieza de madera. La unión se encuentra expuesta al exterior y el agua de lluvia puede quedar retenida en la unión. El sellado de la junta puede ser una solución, sino fuera por la esperada falta de mantenimiento. En estos casos es necesario la utilización de madera tratada en profundidad para clase de uso 4, y es recomendable dejar en la testa de la madera zonas sin chapa para permitir cierta ventilación. Debe observarse que la cara superior de los arcos no tiene un elementos de protección frente al agua de lluvia


Articulación del arranque de un arco junto con un pilar. Ambas piezas están articuladas y se conectan mediante pasadores que atraviesan chapas de acero interiores (dos en el caso del arco y una en el caso del pilar). Puede observarse como alguno de los pasadores se sustituye por pernos para afianzar la unión.


Apoyo articulado de un arco de 63 m de luz realizado con un herraje oculto. Una chapa interior se conecta a la madera mediante pernos. El resultado es limpio, su comportamiento al fuego mejor y aunque se trata de una estructura al interior, su exposición temporal a la lluvia durante el montaje no da problemas de manchas.


FRANCISCO ARRIAGA MARTITEGUI. GUILLERMO ÍÑIGUEZ GONZÁLEZ. MIGUEL ESTEBAN HERRERO. RAMÓN ARGÜELLES ÁLVAREZ. JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ CABO